Hace tiempo que no cuento una de esas historias de navegaciones y batallitas que me gusta recordar de vez en cuando. También llevo años sin mentarle la madre a la pérfida Albión; que, como saben los veteranos de esta página, siempre fue mi enemiga histórica favorita. Si como lector disfruto con los libros que cuentan episodios navales o terrestres, disfruto mucho más cuando quienes palman son ingleses. Como español -cada cual nace donde puede, no donde quiere- estoy harto de que todos los historiadores y novelistas británicos, barriendo para casa, describan a los marinos y soldados de aquí como chusma incompetente y cobarde que olía a ajo. Por eso, cuando tengo ocasión de recordar algún lance donde a los súbditos de Su Graciosa les rompieran los cuernos, disfruto como gorrino en bancal de zanahorias. A otros les gusta el fútbol. Esta semana, lo de La Albuera me lo pone fácil. El lunes 16 de mayo se cumple el bicentenario exacto de cuando, en plena guerra de la Independencia, 34.000 españoles, ingleses y portugueses se batieron allí durante cinco horas con 23.000 franceses que iban a socorrer Badajoz, rechazándolos. Dos brigadas británicas fueron casi aniquiladas; las tropas españolas, registrando incluso las cartucheras de los muertos, mantuvieron la línea frente a los asaltos franceses, y en el campo quedó muerto o herido uno de cada cinco combatientes. La Albuera fue una de las más sangrientas batallas de la guerra de España. Y por supuesto, desde los historiadores ingleses de la época -Napier, Londonderry, Oman- hasta los de ahora, todos coinciden en atribuir a sus tropas el peso de la batalla, dejando a los españoles, como también ocurrió con la batalla de Chiclana, en un modesto y aseadito segundo término. Esos pobres chicosspaniards, ya saben. Simples colaboradores y tal. Sin embargo, la realidad fue otra. Cartas y relatos de testigos,ingleses incluidos, permiten hoy establecer lo que realmente ocurrió en La Albuera. Y fue que, correspondiendo el flanco derecho a las tropas españolas, situadas sobre una colina y en un frente de sólo 600 metros de anchura, hacia allí se dirigió el principal ataque francés. Manteniendo sus posiciones bajo un fuego horroroso -los reclutas del 4º batallón de Guardias cayeron en el mismo lugar donde se encontraban, sin romper la formación-, los españoles rechazaron dos ataques gabachos. Al hallarse ya sin munición cuando se iniciaba el tercero, la brigada británica Colborne hizo un paso de línea para situarse delante y soportar el tercer asalto. Pero, en vez de quedarse en la colina, los ingleses, deseosos de demostrar que para chulitos ellos -y realmente siempre combatieron muy bien en la guerra de España-, avanzaron hacia las tropas enemigas sin advertir que había caballería imperial apostada cerca. La brigada inglesa fue destrozada, además de otra que andaba por allí. Asumir un error táctico de ese calibre, dos brigadas de Su Majestad pasadas por la cuchilla de picar carne, era duro de tragar para Wellington. Y cuando leyó el parte donde el general Beresford contaba lo ocurrido, exigió otro donde se omitiera la desastrosa maniobra, así como el hecho de que los españoles resistieron a solas los dos primeros asaltos. Quería algo que sonase más a tenaz y heroica resistencia inglesa. Y esa segunda versión, adecuada al orgullo nacional británico, fue la publicada por la prensa y adoptada oficialmente en los libros de Historia. Uno de los más minuciosos historiadores militares españolesactuales, José Manuel Guerrero Acosta, se ha tomado en los últimos años el trabajo de desempolvar todos esos partes de guerra, probando cuanto acabo de contar. Con mucha irritación, por cierto, de colegas ingleses como el ilustre Charles Esdaile; que durante un congreso reciente en Varsovia se levantó, airado, para decir que esa revisión de lo ocurrido en La Albuera «ofende la memoria de las tropas británicas que lucharon en España». Curiosa afirmación, por cierto, de un historiador al que no parecen ofenderle la memoria los centenares de mujeres españolas violadas cuando las tropas británicas entraron en Badajoz, Ciudad Rodrigo y San Sebastián, ni sus compatriotas historiadores y novelistas que llevan doscientos años asegurando que, en la guerra peninsular, las tropas de Napoleón fueron derrotadas sólo por Wellington; a veces, eso sí, con la colaboración -a regañadientes, por supuesto- de la miserable chusma española que, en las siempre gloriosas y heroicas batallas inglesas, se limitaba a llevarle el botijo. XL Semanal |
domingo, 15 de mayo de 2011
Hace 200 años, La Albuera, por Arturo Pérez Reverte
Anualmente se celebran unos actos de recreación histórica de la terrible batalla de la Albuera (foto, gentileza de Viajar por Extremadura)
domingo, 8 de mayo de 2011
“Hemos sufrido presiones y casos de espionaje por parte del PSOE y Vara se queda callado”
E. Marín. Madrid
Es el hombre que ha conseguido que, por primera vez en 30 años, Extremadura no parezca una extensión de la rosa de Ferraz. O supera al PSOE en intención de voto o se queda en empate técnico, según revelan los sondeos. Dice que la única forma de conectar con la gente es teniendo “el despacho en la calle” y en esas está, visitando cada municipio de su comunidad desde que le nombraron presidente del PP regional hace dos años. Lo mismo se sube a un tractor para ayudar a sembrar tabaco y escuchar las necesidades de los agricultores que se reúne con jóvenes empresarios para analizar con ellos sus problemas de financiación. Promete austeridad, reducir consejerías y altos cargos y renunciar a los privilegios que concede el estatuto de ex presidente de los que sí goza Juan Carlos Rodríguez Ibarra.
José Antonio Monago, candidato del PP en Extremadura. Promete dejar de “acribillar con más impuestos a los extremeños” y frenar la “asfixia” a la iniciativa privada.
-Hace escasos días se atrevió a decir que si hasta ahora no ha habido otro Gobierno en Extremadura, es por la “debilidad” del PP, que no ha sabido ganarse hasta estas fechas a los extremeños. ¿Qué ha hecho usted para cambiarlo?
-Mancharme los zapatos y escuchar a la gente. Para generar confianza no sólo hay que salir en los medios, es necesario el contacto personal, el roce, que escuchen tu tono de voz... y nosotros estábamos acostumbrados a hablar con los extremeños a través de los medios. Llevo ya más de dos años en la calle, parecía un reto imposible, pero con el día a día al final se consigue sembrar confianza en la gente.
-Mancharme los zapatos y escuchar a la gente. Para generar confianza no sólo hay que salir en los medios, es necesario el contacto personal, el roce, que escuchen tu tono de voz... y nosotros estábamos acostumbrados a hablar con los extremeños a través de los medios. Llevo ya más de dos años en la calle, parecía un reto imposible, pero con el día a día al final se consigue sembrar confianza en la gente.
-¿Cuáles son los sitios clave para ese desempate?
-No creo en las estrategias. Visito tanto pueblos como ciudades. En algunas de estas últimas tenemos ya un largo recorrido electoral, pero es cierto que nos falta más en los pueblos. Tengo el mismo respeto por los que viven en un sitio que en otro y en todos hay que trabajar.
-No creo en las estrategias. Visito tanto pueblos como ciudades. En algunas de estas últimas tenemos ya un largo recorrido electoral, pero es cierto que nos falta más en los pueblos. Tengo el mismo respeto por los que viven en un sitio que en otro y en todos hay que trabajar.
-Propone una campaña inusual, dejará que le pregunten y no se ceñirá a los mítines. Pero lleva tiempo haciéndolo, ¿cuál es la pregunta que más le repiten?
-Sí, es cierto, prefiero que haya un foro abierto y no mítines cerrados para sí escuchar sugerencias, preocupaciones, propuestas, críticas... Las preguntas varían. A la mayoría le preocupa el futuro de la agricultura; los jóvenes y los autónomos preguntan especialmente por el empleo. Pero también a los abuelos, probablemente porque no quieren ven cómo sus hijos y nietos se marchan de Extremadura. En la campaña “Te escuchamos” que hemos lanzado, el 90 o 95% de las preguntas que nos han planteado los ciudadanos han sido sobre empleo.
-Sí, es cierto, prefiero que haya un foro abierto y no mítines cerrados para sí escuchar sugerencias, preocupaciones, propuestas, críticas... Las preguntas varían. A la mayoría le preocupa el futuro de la agricultura; los jóvenes y los autónomos preguntan especialmente por el empleo. Pero también a los abuelos, probablemente porque no quieren ven cómo sus hijos y nietos se marchan de Extremadura. En la campaña “Te escuchamos” que hemos lanzado, el 90 o 95% de las preguntas que nos han planteado los ciudadanos han sido sobre empleo.
-¿Y cómo piensa hacer frente a esa demanda? ¿Cuáles son sus propuestas?
-Extremadura es la comunidad autónoma con menor renta per cápita, pero tiene la mayor carga fiscal de España. Es una paradoja. Si ganamos, pondremos en marcha una reforma fiscal que pasa por medidas concretas como la supresión del impuesto de sucesiones y del céntimo sanitario. También trabajaremos sobre el tramo autonómico del IRPF, que es también el más alto de España, y rebajaremos sustancialmente el impuesto de transmisiones y de actos jurídicos para dinamizar el tejido empresarial y favorecer a los emprendedores. Mi intención es no acribillar con más impuestos a los extremeños ni someter al caudillaje a los ciudadanos, hay que acabar con la morosidad y no asfixiar a la iniciativa privada desde la Administración. Es fundamental gastar sólo lo que tenemos.
-Extremadura es la comunidad autónoma con menor renta per cápita, pero tiene la mayor carga fiscal de España. Es una paradoja. Si ganamos, pondremos en marcha una reforma fiscal que pasa por medidas concretas como la supresión del impuesto de sucesiones y del céntimo sanitario. También trabajaremos sobre el tramo autonómico del IRPF, que es también el más alto de España, y rebajaremos sustancialmente el impuesto de transmisiones y de actos jurídicos para dinamizar el tejido empresarial y favorecer a los emprendedores. Mi intención es no acribillar con más impuestos a los extremeños ni someter al caudillaje a los ciudadanos, hay que acabar con la morosidad y no asfixiar a la iniciativa privada desde la Administración. Es fundamental gastar sólo lo que tenemos.
-Extremadura no se escapa a los casos de corrupción ni de espionaje, que en esta comunidad afectan al PSOE. ¿Qué responsabilidad tiene el presidente Guillermo Fernández Vara en ambas situaciones?
-Es el máximo dirigente de los socialistas extremeños, algo tendrá que decir y que hacer. Pero no, él se queda en silencio. Sabemos que Juan José Cortés recibió llamadas un día antes de venir con nosotros a Villanueva de la Serena (Badajoz) para que no acudiera. Allí estuvieron una hora siguiéndonos y todavía nos decían que estaban tomando el aire, ¡metidos en un coche! En Almaraz también recibió presiones la alcaldesa... Son ya muchos casos, lo lógico sería que por lo menos reprobara esa actitud de los miembros de su partido. Sólo una vez se le ocurrió decir que nos demandaría por una de estas acusaciones. Menos demandas y más trabajo a favor de la libertad. Aquí en Extremadura todo el mundo conoce el control social del PSOE.
-Es el máximo dirigente de los socialistas extremeños, algo tendrá que decir y que hacer. Pero no, él se queda en silencio. Sabemos que Juan José Cortés recibió llamadas un día antes de venir con nosotros a Villanueva de la Serena (Badajoz) para que no acudiera. Allí estuvieron una hora siguiéndonos y todavía nos decían que estaban tomando el aire, ¡metidos en un coche! En Almaraz también recibió presiones la alcaldesa... Son ya muchos casos, lo lógico sería que por lo menos reprobara esa actitud de los miembros de su partido. Sólo una vez se le ocurrió decir que nos demandaría por una de estas acusaciones. Menos demandas y más trabajo a favor de la libertad. Aquí en Extremadura todo el mundo conoce el control social del PSOE.
-Ha criticado que Vara lleve imputados en sus listas, pero su partido ha hecho lo mismo en otras comunidades...
-El problema es que Vara dijo taxativamente que no iba a llevarlos y no ha cumplido su promesa. En cuanto a las diferencias, sí creo que hay imputados e imputados. No es lo mismo estarlo por un altercado de tráfico que por no facilitar la documentación que exige la oposición o por irregularidades en la contratación pública. Creo que hay que llevar este asunto con mucha cautela. En el PP tenemos el caso de José Manuel Soria, que fue imputado y después se le exculpó de cualquier responsabilidad. En casos como ese, ¿cómo rehabilitas a alguien si le has sacado de la vida pública?
-El problema es que Vara dijo taxativamente que no iba a llevarlos y no ha cumplido su promesa. En cuanto a las diferencias, sí creo que hay imputados e imputados. No es lo mismo estarlo por un altercado de tráfico que por no facilitar la documentación que exige la oposición o por irregularidades en la contratación pública. Creo que hay que llevar este asunto con mucha cautela. En el PP tenemos el caso de José Manuel Soria, que fue imputado y después se le exculpó de cualquier responsabilidad. En casos como ese, ¿cómo rehabilitas a alguien si le has sacado de la vida pública?
-Es habitual que los candidatos populares se marchen cuando pierden... ¿Se quedará usted si es para permanecer en la oposición?
-Es la primera vez que me presento, no tengo intención de marcharme. Si finalmente quedamos en la oposición, pondré mi cargo a disposición del partido y me quedaré si así lo quieren.
-Es la primera vez que me presento, no tengo intención de marcharme. Si finalmente quedamos en la oposición, pondré mi cargo a disposición del partido y me quedaré si así lo quieren.
-¿Qué es lo peor y lo mejor que ha hecho Vara durante su gestión al frente de la Junta?
-Lo peor que ha hecho, sin duda, es que prometió empleo y ha traído parados; y que prometió infraestructuras y las ha tenido todas paradas. Lo mejor, la política de acuerdos, que ha sido posible gracias a las dos partes.
-Lo peor que ha hecho, sin duda, es que prometió empleo y ha traído parados; y que prometió infraestructuras y las ha tenido todas paradas. Lo mejor, la política de acuerdos, que ha sido posible gracias a las dos partes.
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viernes, 6 de mayo de 2011
Extremadura, bloqueada y lastrada por 30 años de socialismo
Extremadura, más cerca de Lisboa que de Madrid
Rajoy, con Monago y el candidato para Mérida. | Efe | Jero Morales
La región más pobre de España ocupa a un 27% de sus trabajadores en el sector público mientras se mantiene en la última plaza de los índices de libertad.
D. SORIANO
En apenas unas horas comenzará la campaña electoral autonómica más apasionante que se recuerda. Los gobiernos regionales parecen en España propiedad de los partidos que los ocupan. Así, mientras en el Ejecutivo de la nación se han sucedido UCD, PSOE, PP y de nuevo PSOE, en la mayoría de las administraciones autonómicas no ha habido más de uno o dos cambios de ocupante. Sin embargo, la crisis económica puede trastocarlo todo y las encuestas anticipan una posible debacle socialista. Desde hoy y hasta el 22-M, Libre Mercado analizará la situación de cada autonomía con una serie de reportajes sobre su economía, su situación social y sus perspectivas políticas.
Extremadura es la región más pobre de España y cuando se analizan su estructura productiva y su regulación es fácil entender por qué. En el Índice de Libertad Económica que la Fundación Civismo ha presentado este miércoles, esta autonomía ocupa el último lugar. Es decir, que la administración que preside Guillermo Fernández Vara es la más intervencionista de España.
De los doce apartados en los que se divide el trabajo, Extremadura ocupa el último puesto en cuatro de ellos. Sólo en el tema de la regulación medioambiental logra encararse a los primeros puestos de la lista (de hecho, es la región mejor situada en este aspecto). Por eso, no es extraño que la que era la región menos desarrollada de España en 1995 lo siga siendo ahora, ahogándose en un atraso que a veces parece inevitable, aunque otros lugares del mundo han demostrado que no es así, que es posible salir.
Entre Portugal y Eslovenia
El PIB total de Extremadura es de unos 17.608 millones de euros, lo que hace que su millón largo dehabitantes tengan una renta per cápita de unos 16.289 euros. Según las cifras del FMI, esta riqueza es ligeramente superior a la portuguesa, aunque inferior a la de otros países de la UE, como Eslovenia, Grecia o Chipre.
La comparación es especialmente dolorosa si se hace con las regiones más ricas de España. Así,Madrid o el País Vasco superan los 30.000 euros por habitante, casi el doble que cacereños y pacenses. En teoría, esto debería traducirse en una ventaja comparativa para la región pobre, que le permitiría atraer empleo debido a sus bajos costes y, así, comenzar a crecer. Sin embargo, no parece que ésta sea la tendencia. Cáceres sigue estando, económicamente hablando, mucho más cerca de Lisboa que de Madrid.
Extremadura, en el Índice de Libertad Económica (Fuente: Civismo)
La maldición: funcionarios, gasto público y subvenciones
Aunque Extremadura aparece mal clasificada en casi todos los epígrafes del estudio de Civismo, donde sobresale (en el sentido negativo) es en los que se refieren al gasto y al peso del sector público en la economía. La Junta es la administración que más peso (26,8%) tiene respecto al PIB autonómico. Esto se traduce en que uno de cada cuatro euros que se gastan la región sale de su presupuesto y un 13% de la fuerza laboral extremeña trabaja para Fernández Vara.
Sin duda, la maldición que atenaza a la economía de la comunidad desde hace décadas es el círculo vicioso de un sector público enorme, que necesita fuertes impuestos para mantenerse vivo y que elimina los incentivos a la innovación. Y como no hay nuevas empresas ni crecimiento, la Administración se legitima para seguir lanzando sus tentáculos sobre la economía regional.
Según los últimos datos de la EPA, un 27% de los trabajadores de la comunidad están empleados por el sector público, ya sea en la administración regional, municipal o nacional. Es la tasa más alta de España, que tiene de media un 17%. Mientras, los asalariados del sector privado sólo suman un 51% del total, frente al 65% de media nacional. Y a todo esto se suma una tasa de paro del 25%, una de las más altas del país, y una tasa de actividad (la suma de ocupados y parados que buscan trabajo) que no llega al 55%.
Esto dibuja un panorama con un fuerte peso de los funcionarios, un desempleo estructural que alcanza casi a uno de cada cinco trabajadores y una gran parte de su población clasificada como no activa (amas de casa, pensionistas y estudiantes en su mayoría).
¿Cambio en Mérida?
Analizando todo lo anterior, no sorprende que las encuestas planteen la posibilidad de que se produzca un cambio en el Conventual Santiaguista de Mérida, sede de Presidencia de la Junta, aunque el PP debería preguntarse qué ha hecho mal para que regiones como Extremadura, Castilla la Mancha o Andalucía sigan en poder socialista tras tres décadas de estancamiento económico.
La mayoría absoluta de Guillermo Fernández Vara está en peligro a manos de la candidatura del popular José Antonio Monago. El PSOE ha mantenido el poder en la región desde 1983, con la aprobación del Estatuto de Autonomía, logrando sucesivas y arrolladoras mayorías absolutas. En estos momentos, el PP maneja encuestas que le dan la victoria, pasando del actual 38-27 de la Asamblea Autonómica a un 32-33 favorable para los populares.
jueves, 28 de abril de 2011
martes, 26 de abril de 2011
Portugal mete su AVE en un cajón
El Gobierno luso desiste de convocar el concurso del tramo Lisboa-Poçeirâo
Planeaba realizar un proyecto más barato para construir el puente sobre el Tajo, pero no ha conseguido apoyos y el plazo ha expirado
Simulación de cómo sería el puente para que el AVE portugués llegase hasta Lisboa desde Poçeirâo. :: HOY
NATALIA REIGADAS | BADAJOZ
Si Extremadura consigue su AVE será hasta Badajoz, al menos por el momento. Portugal ha metido definitivamente su tren de alta velocidad en un cajón y es imposible saber cuándo volverá a sacarlo. La última noticia es que el Gobierno luso, que debía abrir un nuevo concurso para adjudicar el proyecto del tramo entre Lisboa y Poçeirâo, ha renunciado a hacerlo y el plazo ha expirado.
Si Extremadura consigue su AVE será hasta Badajoz, al menos por el momento. Portugal ha metido definitivamente su tren de alta velocidad en un cajón y es imposible saber cuándo volverá a sacarlo. La última noticia es que el Gobierno luso, que debía abrir un nuevo concurso para adjudicar el proyecto del tramo entre Lisboa y Poçeirâo, ha renunciado a hacerlo y el plazo ha expirado.
En estos momentos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) negocia con Portugal las condiciones del rescate económico que sacará al país de la complicada situación financiera en la que se encuentra. A este problema hay que sumar la enorme crisis política en la que viven los lusos tras la dimisión de José Sócrates y la convocatoria de nuevas elecciones.
En medio de todo está el AVE. Apoyado por Sócrates, pero rechazado por parte de la oposición. Y más concretamente, un tramo del tren de alta velocidad que une Lisboa y Poçeirâo. Se trata de una pequeña distancia, pero de gran importancia, ya que es necesario construir un puente que llegue a la capital portuguesa. Es una obra muy grande y muy cara. Se convocó un primer concurso para adjudicar las obras, pero finalmente el Ejecutivo luso se echó atrás. Tenían seis meses para volver a convocar el concurso, pero el plazo terminó en marzo y todo sigue parado.
Según ha publicado recientemente la prensa lusa, tanto el primer ministro como el ministro de Obras Públicas, António Mendonça, habían diseñado una segunda propuesta para este tramo. La estrategia era convocar un concurso para un proyecto menos ambicioso que recortase gastos, por ejemplo eliminando la conexión del AVE con el nuevo aeropuerto internacional de Lisboa. En principio, iban a presentar su plan el 16 de marzo en el consejo de ministros pero, según se ha sabido ahora, se encontraron solos, sin apoyos, así que renunciaron.
La propuesta está en un cajón y hasta que no se resuelvan las elecciones portuguesas o pase la crisis será difícil que lo vuelvan a intentar, a pesar de que se enfrentan a la posibilidad de tener que indemnizar a las dos empresas que se presentaron al primer concurso, FCC y Mota-Engil, con millones de euros por no seguir adelante.
Mientras, el futuro del AVE español está en manos del Ministerio de Fomento. Su titular, José Blanco, se comprometió a licitar todos los tramos antes de que termine el mes de abril. Quedan solo cinco días para cumplir el plazo.
lunes, 25 de abril de 2011
Rebaños de cabras contra los incendios
Rebaños con una misión
CARLOS BENITO | Durante mucho tiempo, se ha visto a las cabras como si fuesen la improbable descendencia del caballo de Atila.
El término herbívoro se queda un poco corto para estos animales, máquinas de devorar y digerir que aprecian incluso las partes leñosas de las plantas, así que su paso por un monte se llegó a ver como el avance de un ejército devastador, que arrasaba con todo y dejaba una desoladora estela de desierto.
La cabra era una amenaza, cumplía en este terreno la tradición iconográfica que la vincula con lo maligno. Pero las cosas cambian, las convicciones pueden volverse del revés, y este tipo de ganado ha acabado convirtiéndose en aliado de los planificadores forestales por su beneficioso papel en la prevención de incendios.
El último proyecto en este sentido procede de La Raya portuguesa, de una comarca que reúne municipios de Zamora, Salamanca y el nordeste del país vecino: un 'equipo' de 150.000 cabras, repartidas en sesenta rebaños, mejorará las condiciones para combatir el fuego, a la vez que revitalizará la adormecida economía de los pueblos de la zona.
«Como casi siempre, las buenas ideas surgen de la necesidad», plantea José Luis Pascual, director general de la Agrupación Europea de Cooperación Territorial Duero-Douro, una entidad creada el año pasado en la que participan 107 municipios de ambos lados de la frontera, pero también las universidades de Salamanca y Braganza.
«Todos los pueblos de la frontera tenemos baja densidad de población y pocas oportunidades laborales: hemos estado lejos de los núcleos de decisión, abandonados del progreso. Tenemos nueve espacios protegidos y un paisaje espectacular, pero los incendios nos machacan año tras año, devastan nuestra riqueza y hacen que se vaya aún más gente», resume.
Al combinar todos estos factores y echar un vistazo a las tendencias más recientes en prevención de incendios, en las mentes de los responsables de la agrupación se dibujó la silueta inconfundible y orgullosa de una cabra.
«El problema de fondo de los incendios no es que se produzcan, sino que se tarda mucho en acabar con ellos, porque la maleza actúa como si fuera gasolina -expone Pascual-.
Las cabras limpian esa maleza y llegan hasta donde no lo hacen otros animales. Eso es muy importante aquí: las laderas escarpadas en los cortados del Duero tienen lugares inaccesibles para el hombre o para las vacas: si entrasen ahí, no saldrían. La cabra sí aprovechó durante mucho tiempo estas áreas».
Porque, si echamos la vista atrás, nos encontraremos con que la cabra era una presencia habitual. «Y no hay que remontarse tanto: hace 30 años había rebaños de cabras en todos nuestros pueblos. Su cuidado siempre estuvo unido a sistemas mancomunados: las familias tenían ovejas o cerdos como medio de vida, pero cada una poseía también tres o cuatro cabras que se cuidaban de forma conjunta, contratando entre todos a un pastor o turnándose por días», rememora Pascual.
Esta costumbre desapareció a la vez que se producía la debacle generalizada de la ganadería extensiva. En estas tierras de Zamora, Salamanca y Portugal, como en tantos otros puntos de la Península, muy pocos quieren ser pastores, un oficio del que la poesía bucólica daba una imagen muy parcial.
«Es normal que los jóvenes no quieran. Ninguno queremos. Todos deseamos llevar una vida normalizada, con sus vacaciones y sus días de descanso, y no trabajar desde que sale el sol hasta que se pone, de lunes a domingo, del 1 de enero al 31 de diciembre», analiza Pascual, que aún recuerda con cierto escalofrío la frase de unos amigos ganaderos el día que se casaron: «Me dijeron que era la última vez en su vida que se iban de vacaciones».
Entonces, ¿quién manejará todas esas cabras que empezarán a implantarse el año que viene? El proyecto, bautizado como Self-Prevention y con una inversión inicial de 48 millones de euros, tiene forma de empresa con capital público y privado, que no sólo se encargará del aprovechamiento forestal de las cabras sino también de los productos más convencionales de la ganadería: la carne y la leche.
El objetivo final es implantar doce queserías, quince tiendas, dos mataderos y una central de comercialización que crearán un total de 558 puestos de trabajo.
Los cuidadores de las cabras también serán asalariados y disfrutarán de esas jornadas de descanso con las que el pastor tradicional sólo se permite soñar. «Buscamos la gestión integral, desde el manejo de cabras en el campo hasta la comercialización y distribución del cabrito, la leche y los quesos. La base del proyecto es incorporar a la población, incluso a los que ya no viven aquí: muchos tienen tierras que no saben ni dónde están y pueden aportarlas al proyecto, así generaremos aprecio por el pueblo en gente que ha tenido que emigrar».
El modelo del futuro
La ambiciosa iniciativa de la agrupación Duero-Douro lleva un paso más allá el aprovechamiento del ganado para prevenir los incendios forestales, una práctica cada vez más extendida en el mundo occidental.
En cierto modo, se trata de reimplantar lo que antes se hacía de manera natural, pero con una ventaja sobre la tradición: el control estricto impide que los rebaños esquilmen a su gusto los recursos naturales y hace que se ajusten a lo planificado por los expertos.
En la geografía española se va haciendo habitual esta nueva vertiente del pastoreo: en Aragón, por ejemplo, 42 ganaderos mantienen limpios con sus animales más de 300 kilómetros de cortafuegos. «Es el modelo del futuro», ha asegurado el consejero de Medio Ambiente, Alfredo Boné, que tiene el propósito de alcanzar los 500 kilómetros.
Otro buen ejemplo es el de Andalucía, donde esta manera de reducir la carga de combustible se ha ido extendiendo en los últimos años: el proyecto arrancó en Málaga y funciona hoy en todas las provincias de la comunidad, con una inversión anual superior al medio millón de euros y unas 30.000 cabezas de ganado -20.000 ovejas y 10.000 cabras- que se encargan de mantener 1.200 kilómetros de cortafuegos.
«Tiene mucho menos impacto que la maquinaria pesada y sale mucho más barato, además de potenciar el empleo rural -explica Juan Jiménez, jefe de la unidad de prevención de incendios forestales de Egmasa, la empresa pública andaluza encargada del programa-.
Además, los pastores sirven de vigilantes en el monte, son gente que conoce perfectamente el terreno. Ellos, que tradicionalmente se sienten un poco abandonados, asumen esta labor con ilusión».
Las autoridades andaluzas firman un contrato de mantenimiento con los ganaderos, que perciben una cantidad en función del grado de cumplimiento de los compromisos adquiridos. «Puede suponer unos 5.000 euros anuales, aunque la fórmula depende de factores como la cantidad de ganado, la superficie, la distancia, la pendiente, la pedregosidad... Ellos empiezan a primeros de año y se les van haciendo evaluaciones periódicas, con cinco personas dedicadas exclusivamente a controlar esto», detalla Jiménez.
El experto señala que los efectos positivos de este procedimiento se apreciaron claramente el año pasado en los incendios declarados en Cádiz: «Se notó perfectamente cómo se detenía el fuego, cómo bajaba la intensidad».
Juan Jiménez sabe que, hace unos años, esta práctica habría resultado chocante: «Antes no se quería ver una cabra por el monte ni en pintura, pero ahora se sabe que son beneficiosas siempre que haya control y se coman lo que se tienen que comer».
Este modelo de trabajo, además, modifica las relaciones entre pastores y forestales, tradicionalmente no muy amigables, al juntarlos por primera vez en un mismo bando.
«En Córdoba -comenta Jiménez-, con los que estamos teniendo algunos problemas es con cazadores y propietarios de cotos, a los que no les hace mucha gracia que anden por allí los pastores en mayo. En todo esto hay mucha gente implicada y es importante llevarse bien: si no, el perjudicado siempre es el monte».
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