Día 08/04/2013 - 09.00h
Los expertos calculan que en «dos o tres meses» el río volverá a manar de forma espontánea tras treinta años de sequía
M. CIEZA
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Gregorio Díaz del Campo lleva sin dormir toda la semana. Y el río Azuer tiene la culpa. Las intensas precipitaciones de los últimos 40 días mantienen en vilo a Daimiel (Ciudad Real) por el desbordamiento de un río que desemboca en el cauce seco del Guadiana, a pocos metros delParque Nacional de las Tablas de Daimiel. Gregorio, edil de Medio Ambiente, explica que «no llueve a gusto de todos», pero se congratula de que la Mancha Húmeda despierte.
La señal de que algo está cambiando no radica en los desbordamientos de los ríos, ni en el desagüe de los embalses de la Confederación Hidrográfica del Guadiana; ni tan siquiera en que las Tablas de Daimiel hayan pasado de 680 hectáreas de agua encharcadas en septiembre de 2012 a las 2.020 actuales. El momento histórico podría llegar en «dos o tres meses», calcula Miguel Mejías, jefe del área de Infraestructura Hidrogeológica del Instituto Geológico y Minero de España (IGME). De momento, se trata de un «pequeño afloramiento» a unos centenares de metros de













