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jueves, 2 de febrero de 2012

Félix Dillana sin indemnización y tiene que pagar las costas

NO TIENE DERECHO, SEGÚN EL TSJEX, QUE CONDENA EN COSTAS AL EXDIPUTADO

Dillana se queda sin indemnización de la Asamblea de Extremadura


El exdiputado socialista solicitaba una cantidad por sus 24 años de diputado regional



elperiodicoextremadura.com / La Crónica de Badajoz 02/02/2012

El exdiputado autonómico socialista,Félix Dillana, no será indemnizado por sus 24 años en la Asamblea. Así lo determina la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia (TSJEx), para la que esa reclamación no tiene fundamento. Además, le impone al demandante las costas del procedimiento.
 
Dillana había reclamado a la Mesa de la Asamblea una indemnización en razón del artículo 22.4 del Reglamento de la cámara que establece que este órgano determinará "una asignación de transición para aquellos diputados que pierdan tal condición por extinción del mismo o por renuncia".
 
Dillana, en su demanda, recordaba también que miembros de la Mesa de la Asamblea de la VII Legislatura (2004-2007) habían recibido una indemnización por acuerdo de ese órgano, tomada apenas una semana antes de convocadas las elecciones de mayo del 2007. 
 
Por estos hechos, el exdiputado se consideraba discriminado y en consecuencia y después de que la Mesa de la Asamblea actual le denegara la indemnización, reclamó ante los tribunales por la vía de la vulneración de los derechos fundamentales. Ambas pretensiones han sido rechazadas: ni ha habido vulneración de derechos fundamentales ni, aun no habiéndola, Dillana tiene derecho a ser indemnizado.
 
El TSJEx entiende que lo que establece el Reglamento de la Asamblea, en el sentido de que la Mesa "determinará una asignación de transición..." no es imperativo, sino potestativo, es decir, no obliga a la Mesa, sino que le da la facultad de determinar, o no, esa indemnización. Comoquiera que la Mesa ya se pronunció en contra de indemnizar a Dillana, y podía hacerlo, el TSJEx rechaza la demanda del exparlamentario.



***


Sentencia de Félix Dillana

Pulsa aquí para descargar el documento.

domingo, 30 de mayo de 2010

Un cartel en un juzgado llama a Zapatero "hijo de la grandísima puta"

El abogado Felipe Manuel Martín ha presentado una queja ante la Unidad de Atención al Ciudadano del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) contra la secretaria del Juzgado de 1ª Instancia nº 3 de Badajoz, por no ordenar la retirada de un cartel que "insulta gravemente" a varios miembros del Gobierno de la nación. El cartel está situado junto a otros con quejas de funcionarios públicos por las medidas de recorte salarial y otras aprobadas por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.
  • "Menudo hijo de la grandísima puta…él, la Pajín, el Pepiño y toda esa panda de chupócteros desgraciados…hala!!! A votarlos en las próximas elecciones…su pu…madre!!! Para mis funcionarios. Primero repartí dinero a todo Cristo (menos a vosotros)"
Aunque el texto no cita explícitamente a Zapatero, es obvio la alusión, puesto que la foto del presidente es la que aparece en el cartel.



Martín, que también es empleado público, se queja en concreto de "consentir, admitir y ratificar que no ordenaba retirar un cartel situado en la entrada de una oficina o dependencia contigua a su despacho", a pesar de la petición que le hizo este abogado para su retirada o la supresión de las frases injuriosas.


Lee toda la información LD y Agencias.

jueves, 27 de mayo de 2010

El coche del presidente extremeño, interceptado por la Guardia Civil a 180 km/h. Los agentes perdonaron los 450 euros y seis puntos al identificar a Fernández Vara

Según ha podido saber El Confidencial Autonómico, los hechos ocurrieron en la Nacional V, a la altura de Santa Cruz de la Sierra (Cáceres). El coche del dirigente autonómico fue interceptado circulando a 60 kilómetros por encima de los permitidos por un radar móvil, instalado en uno de los vehículos camuflados de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Cáceres.
Los agentes de la Benemérita siguieron al automóvil con exceso de velocidad y ordenaron su detención al conductor.
Finalmente, el coche oficial pudo reanudar la marcha sin recibir ningún tipo de penalización por parte de la Benemérita.
Amplíe esta información en El Confidencial Autonómico.

martes, 27 de abril de 2010

Puerto Hurraco, la matanza que heló la sangre a los españoles

«Vamos a cazar tórtolas», dijeron hace casi 20 años los hemanos Izquierdo antes de salir a matar con una escopeta de caza a nueve vecinos del pueblo, incluídas dos niñas de una familia rival, por una rencilla interminable
Actualizado Martes , 27-04-10 a las 10 : 44
«Vamos a cazar tórtolas». Con esta frase se despedían, hace casi 20 años, Emilio Izquierdo y su hermano Antonio de sus hermanas. No eran «tórtolas» lo que salieron a cazar aquellos dos hermanos de Puerto Hurraco la noche del 26 de agosto de 1990, iban a perpetrar una de la matanzas que más ha conmocionado a la sociedad española en su historia reciente: «Varios vecinos que se encontraban en la terraza de un bar o sentados ante la puerta de sus casas, fueron alcanzados por los disparos y, en cuestión de minutos, el tranquilo pueblo se llenó de carreras, gritos y sangre», contaba ABC.
El resultado de aquella escabechina: nueve muertos y 12 heridos graves. «Disparaban contra todo lo que se movía», relató uno de los testigos de aquella «cacería» en la tranquila pedanía de Badajoz.
Una cacería con la que Antonio –que se ahorcó el pasado sábado en su celda de la cárcel de Badajoz, cerrando para siempre el último capítulo de la España más negra– y Emilio –que había muerto de un infarto en la misma prisión dos años antes– buscaban vengarse de la familia Cabanillas, conocida como los «Amadeos», a la culpaban de todos sus males, incluyendo la muerte de su madre en un extraño incendio seis años antes.
Los vecinos de Puerto Hurraco no se imaginaban, ni por un momento, que aquella tarde la tragedia rondaba sus calles: «La tranquilidad que respiraba el pueblo se rompió con la llegada de dos hombres que, vestidos de cazadores y armados con sendas escopetas, salieron de un oscuro callejón del centro de la aldea y comenzaron a disparar indiscriminadamente sobre el grupo de personas, entre las que se encontraban algunos niños».
Aquellos «niños» que jugaban frente a los hermanos Izquierdo eran Antonia y Encarnación Cabanillas, de 13 y 14 años de edad respectivamente. Ellas fueron las primeras víctimas, pero no las únicas, porque Emilio y Antonio siguieron a tiro limpio por las calles para saciar su sed de venganza.
«Ahora que sufra el pueblo, como yo he sufrido durante todo este tiempo», dijo Emilio tras su detención, sin mostrar ni el más mínimo arrepentimiento, mientras su hermano Antonio aseguró que aún tenían pensado continuar con la sangría: «Si no nos hubieran detenido, habríamos vuelto al pueblo a dispararles durante el entierro de los muertos».
El odió entre los «Amadeos» y los «Pastaspelás»El odio exacerbado entre estas dos familias venía de años atrás, a causa de las costantes rencillas que tuvieron ambas familias, los «Amadeos» y los «Pastaspelás» –como eran conocidos los Izquierdo– por los límites de unas tierras en Puerto hurraco. A causa de ellas, Jerónimo Izquierdo, el mayor de los hermanos, apuñaló hasta la muerte a Amadeo Cabanillas, en 1961.
Escena del entierro de las víctimas de Puerto Hurraco (1990)
Tras cumplir condena, en 1986, Jerónimo regresó a la pedanía para vengar la muerte de su madre, muerta en un incendio. Apuñaló a otro de los hermanos Cabanillas, Antonio, que, sin embargo, consiguió sobrevivir. Jerónimo, por su parte, ingresó en un psiquiátrico, donde murió nueve días después.
Las hermanas de las que se despidieron los hermanos Izquierdo aquella sangrienta noche de 1990, Luciana y Ángela, a las que muchos consideran las inductoras del crimen, a pesar de ser absueltas, murieron en el psiquiátrico de Mérida en 2005.
Con la muerte de Antonio se cierra uno de los episodios más negros de la reciente historia de España. El mismo hombre que, en el entierro de su hermano Emilio, dijo: «Hermano, te vas con la satisfacción de que tu madre ha sido vengada». Quizá él también.
ABC





domingo, 25 de abril de 2010

Se ahorca en su celda el último de los hermanos Izquierdo


EFE. Antonio Izquierdo, de 72 años, el único superviviente de los hermanos que sacudieron la memoria de la España profunda con la matanza de Puerto Hurraco (Badajoz), se ha ahorcado en su celda de la prisión de Badajoz cuando aún le faltaban cinco años de condena por cumplir por la masacre.

Según han informado fuentes de Instituciones Penitenciarias, los funcionarios de la cárcel encontraron el cadáver del interno mientras hacían una ronda alrededor de las 02.00 horas de la madrugada de ayer y avisaron inmediatamente a los servicios médicos, que sólo pudieron certificar su muerte.

Casualmente, han señalado estas fuentes, ayer era el día que Izquierdo, que cumplía una condena de 25 años, hubiera quedado en libertad si no se le hubiese aplicado la "doctrina Parot" -que aplica los beneficios penitenciarios sucesivamente a cada condena y no sobre el máximo de 30 años de cumplimiento- por lo que aún le restaban cinco años de pena por cumplir.

El recluso, que se encontraba interno en el módulo de enfermería debido a su delicado estado de salud, había mostrado su malestar por la aplicación de esta doctrina, según han detallado las fuentes consultadas.

Izquierdo fue condenado el 25 de enero de 1994 por la Audiencia de Badajoz junto a su hermano Emilio -que murió de un infarto en la prisión de Badajoz en 2006-, a una pena de 344 años de cárcel cada uno por la matanza de Puerto Hurraco, una condena que fue confirmada por el Tribunal Supremo en abril de ese año.

Ambos hermanos, que habían compartido celda, se encontraban muy unidos y apenas se relacionaban con otros internos, un comportamiento que mantuvo Antonio tras la muerte de Emilio.

Trasladados a Almería

Los dos habían ingresado inicialmente en la prisión de Badajoz, pero el rechazo de los otros internos provocó su traslado al centro penitenciario cordobés, en el que permanecieron hasta agosto de 1994, cuando fueron llevados al de Almería hasta que fueron devueltos finalmente a la cárcel pacense a petición propia.

Un año antes de la muerte de Emilio, también fallecieron sus hermanas, Luciana, de 77 años, y Ángela, de 64, tras quince años internadas en el Hospital Psiquiátrico de Mérida por padecer un trastorno paranoide compartido y que fueron absueltas en el juicio.

El 26 de agosto de 1990 los hermanos Izquierdo irrumpieron en una céntrica calle de Puerto Hurraco y comenzaron a disparar indiscriminadamente, con un resultado de nueve personas muertas y otras seis heridas de gravedad.

Dos de las víctimas eran niñas, de 12 y 14 años, y pertenecían a la familia Cabanillas, enfrentada desde hacía treinta años con la familia Izquierdo por una disputa de tierras que se había cobrado con anterioridad otras dos muertes.

Carlos Saura llevó al cine esta truculenta historia, con el título "El séptimo día" (2004) y guión de Ray Loriga, que protagonizaron Juan Diego, en el papel de Antonio, y José Luis Gómez, como Emilio, además de Victoria Abril, actriz que encarnó a Luciana.