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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Investigadores de la Universidad de Extremadura rescatan gran cantidad de curiosidades entre la domumentación existente sobre los fenómenos meteorológicos en la península

CIENCIA

Una sequía en Al-Andalus fue tan severa que sus pobladores llegaron al canibalismo

ARCHIVO ABC.ES


El registro oficial de las series meteorológicas en España comenzó alrededor de 1850, pero antes ya se habían anotado medidas puntuales en algunas zonas de la península ibérica. Las primeras las remitió en 1724 el médico portugués Isaac Sequeira al físico británico James Jurin, que intentaba formar una red europea de meteorólogos, según recogen documentos guardados en la Royal Society de Londres.
Fernando Domínguez, investigador de la Universidad de Extremadura, ha rescatado la información contenida en la domumentación existente sobre los fenómenos meteorológicos en la península, con datos tan curiosos como que en 1724 pasó por Portugal una de las peores tormentas conocidas. Más tarde, en 1815, se sintieron en España los efectos de la erupción del volcán Tambora, y casi mil años antes, en el 898, una sequía en Al-Andalus fue tan severa que sus pobladores llegaron al canibalismo.
Fernando Domínguez ha desvelado a la agencia Sinc parte de la investigación, publicada en la revista «Climatic Change», aunque los autores también han analizado la variabilidad

domingo, 15 de mayo de 2011

Hace 200 años, La Albuera, por Arturo Pérez Reverte

Anualmente se celebran unos actos de recreación histórica de la terrible batalla de la Albuera (foto, gentileza de Viajar por Extremadura)



Hace tiempo que no cuento una de esas historias de navegaciones y batallitas que me gusta recordar de vez en cuando. También llevo años sin mentarle la madre a la pérfida Albión; que, como saben los veteranos de esta página, siempre fue mi enemiga histórica favorita. Si como lector disfruto con los libros que cuentan episodios navales o terrestres, disfruto mucho más cuando quienes palman son ingleses. Como español -cada cual nace donde puede, no donde quiere- estoy harto de que todos los historiadores y novelistas británicos, barriendo para casa, describan a los marinos y soldados de aquí como chusma incompetente y cobarde que olía a ajo. Por eso, cuando tengo ocasión de recordar algún lance donde a los súbditos de Su Graciosa les rompieran los cuernos, disfruto como gorrino en bancal de zanahorias. A otros les gusta el fútbol.

Esta semana, lo de La Albuera me lo pone fácil. El lunes 16 de mayo se cumple el bicentenario exacto de cuando, en plena guerra de la Independencia, 34.000 españoles, ingleses y portugueses se batieron allí durante cinco horas con 23.000 franceses que iban a socorrer Badajoz, rechazándolos. Dos brigadas británicas fueron casi aniquiladas; las tropas españolas, registrando incluso las cartucheras de los muertos, mantuvieron la línea frente a los asaltos franceses, y en el campo quedó muerto o herido uno de cada cinco combatientes. La Albuera fue una de las más sangrientas batallas de la guerra de España. Y por supuesto, desde los historiadores ingleses de la época -Napier, Londonderry, Oman- hasta los de ahora, todos coinciden en atribuir a sus tropas el peso de la batalla, dejando a los españoles, como también ocurrió con la batalla de Chiclana, en un modesto y aseadito segundo término. Esos pobres chicosspaniards, ya saben. Simples colaboradores y tal.

Sin embargo, la realidad fue otra. Cartas y relatos de testigos,ingleses incluidos, permiten hoy establecer lo que realmente ocurrió en La Albuera. Y fue que, correspondiendo el flanco derecho a las tropas españolas, situadas sobre una colina y en un frente de sólo 600 metros de anchura, hacia allí se dirigió el principal ataque francés. Manteniendo sus posiciones bajo un fuego horroroso -los reclutas del 4º batallón de Guardias cayeron en el mismo lugar donde se encontraban, sin romper la formación-, los españoles rechazaron dos ataques gabachos. Al hallarse ya sin munición cuando se iniciaba el tercero, la brigada británica Colborne hizo un paso de línea para situarse delante y soportar el tercer asalto. Pero, en vez de quedarse en la colina, los ingleses, deseosos de demostrar que para chulitos ellos -y realmente siempre combatieron muy bien en la guerra de España-, avanzaron hacia las tropas enemigas sin advertir que había caballería imperial apostada cerca. La brigada inglesa fue destrozada, además de otra que andaba por allí. Asumir un error táctico de ese calibre, dos brigadas de Su Majestad pasadas por la cuchilla de picar carne, era duro de tragar para Wellington. Y cuando leyó el parte donde el general Beresford contaba lo ocurrido, exigió otro donde se omitiera la desastrosa maniobra, así como el hecho de que los españoles resistieron a solas los dos primeros asaltos. Quería algo que sonase más a tenaz y heroica resistencia inglesa. Y esa segunda versión, adecuada al orgullo nacional británico, fue la publicada por la prensa y adoptada oficialmente en los libros de Historia.

Uno de los más minuciosos historiadores militares españolesactuales, José Manuel Guerrero Acosta, se ha tomado en los últimos años el trabajo de desempolvar todos esos partes de guerra, probando cuanto acabo de contar. Con mucha irritación, por cierto, de colegas ingleses como el ilustre Charles Esdaile; que durante un congreso reciente en Varsovia se levantó, airado, para decir que esa revisión de lo ocurrido en La Albuera «ofende la memoria de las tropas británicas que lucharon en España». Curiosa afirmación, por cierto, de un historiador al que no parecen ofenderle la memoria los centenares de mujeres españolas violadas cuando las tropas británicas entraron en Badajoz, Ciudad Rodrigo y San Sebastián, ni sus compatriotas historiadores y novelistas que llevan doscientos años asegurando que, en la guerra peninsular, las tropas de Napoleón fueron derrotadas sólo por Wellington; a veces, eso sí, con la colaboración -a regañadientes, por supuesto- de la miserable chusma española que, en las siempre gloriosas y heroicas batallas inglesas, se limitaba a llevarle el botijo.

XL Semanal

lunes, 22 de noviembre de 2010

LA MATANZA DE BADAJOZ - Dieciocho segundos de filmación de Franco rompen un mito de la guerra

El capitán Luis Antonio Bolín observa cómo el periodista francés Jean d´Esme toma nota de las declaraciones de Franco. Graba la imagen René Brut, el protagonista de esta singular historia.




Desde un punto de vista estrictamente archivístico, el material ya es importante: son las primeras imágenes en movimiento que existen de Francisco Franco en Cáceres a inicios de la Guerra Civil.

Pero el hallazgo de dos jóvenes historiadores extremeños, Moisés Domínguez Núñez y Antonio Manuel Barragán Lancharro, tiene un significado aún mayor para interpretar los sucesos conocidos como "la matanza de Badajoz", esto es, el supuesto asesinato de miles de simpatizantes del Frente Popular en la plaza de toros de la ciudad, cuando ésta fue tomada por los nacionales a mediados de agosto de 1936.

Ya en un libro reciente, La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda, Domínguez, junto con Francisco Pilo y Fernando de la Iglesia, mediante una investigación jamás realizada sobre las fuentes, habían demostrado la insostenibilidad de esa versión de los hechos (incluyendo una fotografía definitiva al respecto), al tiempo que documentaban que los fusilamientos, en mucho menor número, tuvieron lugar principalmente en otro lugar.

Ahora Domínguez y Barragán aportan una prueba más. Han descubierto dieciocho segundos de filmación en los archivos del diario francés Pathé-Journal que figuraban en sus registros como captados en Burgos. Los investigadores han descubierto que en realidad las imágenes se tomaron en el Palacio de los Golfines de Arriba, en Cáceres.

Y el descubrimiento es importante por la personalidad del cámara, René Brut, cuya historia ha alimentado muchas de las interpretaciones erróneas sobre lo sucedido en Badajoz. El hecho de que grabara esas imágenes en Cáceres el 30 de agosto de 1936 permite reconstruir sus pasos. Y desmiente, por ejemplo, que pasara varias semanas en la cárcel de Sevilla por haber filmado algunos fusilamientos de Badajoz.

En realidad, él y otro amigo y colega de otro diario, Jean d´Esme (a quien Franco conocía porque le había entrevistado en Tetuán al inicio de la guerra), recibieron ese día permiso directo de Franco para rodar en el frente. Pero Brut fue detenido en Sevilla el 5 de septiembre, no por orden del capitán Luis Antonio Bolín, jefe de prensa de los sublevados, sino por indicación del general Gonzalo Queipo de Llano, como demuestran Domínguez y Barragán. Y es que se había sabido que en Francia se habían publicado sus fotos sobre la represión, sin ninguna referencia a la plaza de toros, por supuesto.

Brut estuvo arrestado ocho días, tres en un hotel y cinco en la prisión de Carmona, hasta ser liberado mediante diversas gestiones internacionales, entre ellas de la misma hija de Queipo de Llano, que hizo valer que el periodista tenía tres hijos.

La investigación, que fue presentada recientemente en los Coloquios Históricos de Extremadura celebrados en Trujillo, demuestra además que de las imágenes que tomó Brut nunca se mandó cortar nada sobre la plaza de toros, donde no filmó nada relevante, sino algunos trozos referidos a los fusilamientos del cementerio. 


Carmelo López-Arias, El Semanal Digital

sábado, 21 de agosto de 2010

La tortilla extremeña

Cuando dediqué un homenaje al pollo, implícitamente también se lo dedique al huevo. ¿Qué fue primero, el huevo o el pollo? El huevo siempre suele ser la primera asignatura del cocinero principiante, porque para cocinar el pollo (al horno, frito o a la plancha) incluso hay que dominar la intensidad del fogón.
Unos huevos fritos quedarán bien a fuego lento y serán diferentes si los cocinas a fuego alto.
Cuando el fenicio homenajeó al pollo, que tantas hambres malas ha quitado de este mundo, todavía no sabía que la deliciosa tortilla española fue inventada en Extremadura, lo cual tiene su lógica, pues la mayor parte de los conquistadores españoles provienen de la misma zona: Hernán Cortés, de Medellín; Francisco Pizarro, de Trujillo; Pedro Valdivia, de Campanario. Y muchos más, cientos que salieron de estas Vegas Altas extremeñas para ir a probar suerte con las Indias y con su oro escondido. Los barcos, a la vuelta, cargaban toda suerte de especies y de plantas, entre ellas un tubérculo que quitó tanta hambre o más que las gallinas, siempre tan escasas. Aquella patata resultó ser el auténtico oro, la gran riqueza para Europa.
Así que, teniendo huevos y teniendo patatas, los serones (gentilicio de los villanovenses; calabazones son los de Don Benito) empezaron a investigar entre perolas y dieron con la tortilla con patatas, el mejor plato, el más apreciado por los españoles, según encuestas.
Bueno, un investigador ha descubierto en Villanueva de la Serena la primera datación escrita, 1798, lo que no excluye que este plato no sea una creación muy anterior, como creo yo mismo.
Villanueva ya es famosa por su escritor sicalíptico, Felipe Trigo (1864, murió en Madrid en 1916), y por un gran jugador de baloncesto, Calderón, y cómo no, por el gran periodista César Navarro, que pueden leer en este mismo Diario.
¿Se inventó realmente aquí? Indemostrable, lo seguro es este documento.
¿Y cómo llegaría a Ibiza? Una vez aclimatada la patata no es inverosímil que la propia inercia (o algún militar destinado) les llevara a cocinar este manjar de dioses. Y de mil maneras, incluso con harina y verduras.
Las verduras casan bien, cualquiera de ellas, pues quedan cuajadas y pierden la acidez o la excesiva dulzura. Nada como el huevo, compendio de proteínas y de vitaminas, que combina con lo salado y con lo dulce y es un bocado magnífico, tanto frito como hervido.
No podría existir la repostería tal como la conocemos sin la existencia del huevo. Ni las tortillas, por supuesto. Muy lejos quedan las discusiones sobre la pertinencia de la cebolla. A mí me gusta sin, pero también me gusta con. Me gusta con berenjenas, con tomates, con pimiento.... un invento maleable y provechoso.
¿Qué hubiera sido de los ibicencos sin estos seres descendientes de los dinosaurios? La gallina será una dinosauria, pero era el secreto del caldo recuperatorio para la parturienta, la alegría de la huerta y fuente de toda virtud. Y a cuántos estudiantes no habrá salvado de la anemia. Homenaje hoy a los huevos y a la tortilla de patatas, un invento de Extremadura, en las riberas del Guadiana.

Publicado hoy en Diario de Ibiza. 

 La tortilla española procede de Extremadura - La sardana también mata (de aburrimiento) y no por eso la prohibimos

sábado, 31 de julio de 2010

La tortilla española es extremeña, de Villanueva de la Serena


La fuente documental ya es pública y certifica lo que adelantó HOY el pasado mes de septiembre. Extremadura es la cuna donde tuvo su origen ese plato gastronómico al que casi ningún españolito de a pie hace ascos: la inconfundible tortilla de patatas. Ese plato al que, una reciente encuesta elaborada por Coca-Cola, colocaba como el preferido de los comensales en nuestro país. De ahí que también se gane el calificativo patrio de 'tortilla española'. Ahora, lo que toca, es difundir el hallazgo extremeño.

Y es que, hasta finales del pasado mes de octubre quiso mantener la intriga Javier López linaje, el científico titular del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, que ha sido el que, casi sin querer y preparando la reedición de su libro 'La patata en España. Historia y Agroecología del Tubérculo Andino', se topó con un documento que certificaba y databa el nacimiento de la tortilla de patatas en tierras extremeñas.

Lee todo el reportaje en HOY


Villanueva celebra con un concurso de tortillas su mejor invención

martes, 4 de mayo de 2010

La fama del hospital Siberia-Serena y la fantasmada de Fernández Vara

El Hospital Siberia-Serena, situado en Talarrubias (Badajoz), es el único en España en realizar una extraña operación. La técnica de colecistectomía transcilíndrica (técnica mínimamente invasiva para la extirpación de la vesícula biliar), ha merecido la atención de la revista científica Endoscopy, uno de los principales diarios del mundo en endoscopia gastrointestinal. La publicación es la tercera en Factor de Impacto de las 143 revistas de cirugía indexadas en el mundo. Suele rechaza una gran proporción de los trabajos que se le remiten y sólo publican aquello que consideran importante, nuevo y con garantías.
Fuente: El Confidencial Digital

Véase también en Mariano Digital la fantasmada de Vara en torno a la ubicación de los residuos nucleares.