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miércoles, 30 de mayo de 2012

Paterías Sousa consigue reconocimiento internacional por su foie gras


 Obama le gusta el foie gras extremeño




Enrique Sousa, propietario de La Patería de Sousa







Lucía Martín 18/03/2011  Cotizalia

Imagínese que es pastelero y recibe un galardón por sus croissants y se lo dan, ni más ni menos, que en el país donde se elaboran los mejores croissants del mundo: Francia. ¿Acaso no se sentiría orgulloso? Pues eso mismo debió de sentir Eduardo Sousa cuando en 2006 le concedieron en el Salón Internacional de la Alimentación, Sial, en París, el premio al mejor foie gras por su sabor, calidad y forma de crianza de los animales. La cara que debieron de poner los productores franceses de foie debió de ser un poema… El reconocimiento fue un trampolín internacional y las críticas de los agricultores galos no hicieron sino dar más publicidad a un producto originario de Extremadura. Es allí, en una pequeña localidad de la provincia de Badajoz, donde la empresa La Patería de Sousa elabora sus foies y patés desde ni más ni menos que 1812.
Haber conquistado a los consumidores por excelencia de este manjar no es el único mérito de esta

miércoles, 16 de marzo de 2011

El lobo está repoblando Extremadura


Los lobos rara vez atacan al ganado doméstico, dicen unos. Otros los prefieren lejos de los rebaños. La mala prensa del canis lupus signatus o lobo ibérico perdura en la mente del campesino.
Ahora aparecen nuevas evidencias de que el lobo está repoblando una parte de Cáceres. No cabe ninguna duda, por mucho que algunos lo niegan por motivos políticos.

Lo he leído en este reportaje

MP

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Fraude en el Ibérico: la legislación actual favorece a los cerdos cruzados



por Miguel Ángel Aparicio, en El Confidencial


Extraño país España, capaz de producir una imagen como el Duelo a garrotazos de Goya y de destruir un producto estrella, el ibérico, que en cualquier otro lugar del mundo sería un objeto mimado, un patrimonio nacional. Sin embargo, aquí muchos se han afanado con una visión cortoplacista y depredadora en sacar el máximo beneficio del ibérico, aún a costa de destruirlo.

La crisis que sufre tiene tres componentes. La crisis económica general, el ciclo normal del ibérico que en las dos últimas décadas ha pasado de cuatro años a ocho años -en el 2000 hubo una crisis y tocaba otra en el 2008-, y, en tercer término, la causa más grave, que está impidiendo una normal solución al problema: la administrativa.

La norma de calidad aprobada mediante Real Decreto en el año 2001, con varios cambios hasta el momento, trató de ordenar un sector que estaba sufriendo el asedio del fraude generalizado. Desgraciadamente ha contribuido, en opinión de muchos, al objetivo que pretendía combatir. Se trata de una norma científicamente errónea, comercialmente inadecuada y con resultados adversos al perjudicar a los productores de cerdo ibérico y favorecer a los productores de cerdos cruzados, que son vendidos aprovechándose del prestigio del ibérico.

En el ibérico, en estos momentos todo vale: la raza, la alimentación, el procedimiento, el lugar,… ¡qué más da! Lo importante es coger la pasta y correr, lo mismo que con otras mercancías. La naturaleza es muy sabia y no sabe de Reales Decretos ni Boletines Oficiales y es que el ibérico es ibérico y el cruzado es cruzado. El resultado de entremezclar dos razas distintas se conoce desde los estudios de Mendel a mediados del siglo XIX y siempre se ha denominado “cruzado” o “híbrido”.

Uno de los puntos clave de la citada norma de calidad es que se denomina ibérico al resultado del cruzamiento de dos ejemplares: uno ibérico, la hembra, y otro que no lo es, el macho, según se establece en el artículo 1º, b, 2º (no se ría el lector, aunque parezca una cláusula de un contrato de los hermanos Marx), que dice textualmente: “Ibérico: cuando el producto no se acoja a denominación ibérico puro, según se define en el apartado anterior, y se obtenga a partir de cerdos procedentes del cruce de porcinos reproductores: a. Hembra: Reproductora «Ibérica» pura o «Ibérica», según los requisitos exigidos en los puntos 2 y 3 del artículo 4, respectivamente. b. Macho: Reproductor según los requisitos exigidos en los puntos 2, 3 y 4 del artículo 4”. Se comienza cambiando el nombre a las cosas y el fraude está servido.

Como se puede observar, el asunto está meridianamente claro. Con esta definición, quien no vende ibérico es porque no quiere. ¿Pero a qué precio? Al de la ruina de los auténticos productores de ibérico, con menores rendimientos productivos, menor número de lechones por camada, menor índice de reposición, mayor duración del ciclo productivo, no los siete meses del “pseudoibérico”, mayor superficie, no con 1 m2 de nave por cerdo, sino con más de 15.000 m2 de dehesa, y al menos 60 encinas, de al menos 60 años cada una, etc, y también al precio del fraude a los consumidores.

Además del daño a los ganaderos hay que considerar el perjuicio, difícilmente subsanable, que se produce en el mercado, al ofrecer al consumidor un producto que responde al nombre pero no al estándar de calidad. Si el problema es grave en el mercado nacional, en el mercado exterior, donde con grandes esfuerzos se va conociendo el jamón ibérico, los resultados serán devastadores. Así no se puede enviar a trabajar a esos magníficos profesionales que tiene España por todo el mundo a través del ICEX, para abrir las puertas del mercado exterior a nuestros productos.

Los productos ibéricos pueden ser el mascarón de proa de la exportación agroalimentaria española, muy especialmente del suroeste peninsular adehesado, unos productos únicos por: calidad, prestigio, historia y cultura. Porque el ibérico no es un producto para mercantilistas sin escrúpulos, es un valor intangible basado en una cultura y una tradición milenarias.

Una decisión urgente se impone para proteger un valor que España puede ofrecer al mundo, ahora que ha habido un cambio en el ministerio competente, y evitar que sea destruido por el gran mercado, al modo de los garrotazos del lienzo de Goya. Una opción es la derogación de esa norma y la elaboración de un auténtico estándar de calidad basado en evidencias científicas, transparencia del mercado y legitimidad.

*Miguel Ángel Aparicio pertenece a la Real Academia de Ciencias Veterinarias de España

jueves, 6 de mayo de 2010

Encuentro un jilguero 'extremeño'

Yo estaba buscando videos sobre el ruiseñor para ilustrar mi artículo Un ruiseñor en cada higuera en Diario de Ibiza y me doy con este video sobre los jilgueros.
¿Un jilguero extremeño? ¿Existe alguna variedad o es que el autor le ha dado un pasaporte extremeño?
En cualquier caso me ha hecho gracia. Les dejo el hermosísimo canto del jilguero, sea extremeño, sea portugués o sea ibicenco.

lunes, 5 de abril de 2010

Los munícipes socialistas de Cáceres muestran su salvaje incultura


Memoria histórica: Los Reyes Católicos eran franquistas, por Cristina Losada

El ayuntamiento socialista de Cáceres estaba muy contento por haber descubierto un escudo franquista en el monolito que, en esa ciudad, conmemora a los conquistadores extremeños de América. Por fin, disponían de un símbolo que podían retirar para mostrar al mundo cuánto luchan contra Franco treinta y cinco años después de su muerte. Es probable que nadie se fijara en el escudo aquel, pero qué se le va a hacer si ya no quedan estatuas ecuestres que llevarse por delante. Así, con la alharaca que se reserva para las grandes ocasiones, procedieron a librar a Cáceres del oprobio. Aunque sólo para caer en el ridículo. El escudo no era franquista, sino que reproducía el de los Reyes Católicos.

Una vez capturada la presa, los ocupantes del gobierno municipal no estaban dispuestos a soltarla. Tras el dictamen de los expertos en heráldica, el concejal responsable de la heroica actuación manifestó que de ningún modo se repondría un escudo de "claras reminiscencias franquistas". Váyanle los estudiosos con líos de armas de Aragón y Sicilia, águilas de San Juan azoradas, columnas de Hércules y yugos y flechas que se remiten al siglo XV. Aquello parecía franquista. Y es sabido que Franco y los Reyes Católicos eran uña y carne. Recelosa, la alcaldesa Carmen Heras sólo volverá a colocar el elemento decorativo sospechoso si su pureza política se demuestra de forma indubitada.
Los socialistas cacereños no están solos en la fila de los últimos de la clase. Pocos días antes, el Gobierno se veía en la obligación de instruir al diputado Joan Herrera sobre la época en que reinó Alfonso XIII. El portavoz de ICV en el Congreso estaba molesto por la "exaltación franquista" que suponía mantener el nombre del monarca en una base militar de Melilla. Hubo que contarle que no fue Rey durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco, como si Herrera no fuera un licenciado en Derecho, sino un alumno atrasado de la ESO.

No es accidental que la política de la "memoria histórica" tenga el efecto imprevisto, aunque previsible, de revelar las carencias culturales de sus más entusiastas ejecutores. Con ella no se pretende dar a conocer la Historia. Ni siquiera una versión tergiversada de la Historia. Su razón de ser no es la difusión de hechos, sino la excitación de sentimientos. Tiemblen, pues, estatuas, placas y escudos de todas las épocas, que a falta de piezas auténticas, vale cualquiera.

Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Puedes leer en Mariano Digital: Los socialistas, hijos de la LOGSE, confunden a los Reyes Católicos con Franco

sábado, 27 de marzo de 2010

Jamón ibérico o jamón serrano: no lo diferenciamos


Casi la mitad de los españoles no sabe si sería capaz de distinguir entre el sabor jamón ibérico y del jamón serrano, a pesar de que el 85% afirma conocer las diferencias entre ambos, según los resultados de un estudio realizado por la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (ASICI).
Sin embargo, la mayoría de los españoles sí sabe asociar la calidad del jamón ibérico al tipo de comida que recibió el cerdo. En concreto, cerca del 89% de los encuestados contestó correctamente que cuando se habla de cerdos de recebo, de cebo o de bellota se hace referencia al tipo de alimentación.
Las denominaciones de origen de jamón ibérico que más se conocen son Guijuelo (76%) y Dehesa de Extremadura (39,4%), seguidas de lejos por Jamón de Huelva (23,9%) y Los Pedroches (6,7%).
Para nueve de cada diez encuestados, el jamón ibérico es mejor que el resto de los jamones curadosPor comunidades autónomas, extremeños y andaluces son los que mejor los distinguen, mientras que aragoneses y gallegos no ven un salto de calidad claro del curado al ibérico.
Con referencia a la salud, prácticamente hay unanimidad en que el jamón ibérico es un alimento sano, y Extremadura y Aragón lo declaran en un 99%.
El 90% de los encuestados piensa que el jamón ibérico es un producto "caro" o "muy caro" como declaran, por ejemplo, los extremeños, castellano-manchegos y castellano leoneses que, al mismo tiempo, son grandes consumidores.
En cuanto al momento del consumo, más del 70% de los encuestados declara que el aperitivo es el momento preferido para tomar jamón ibérico, seguido de la cena. Cataluña, Andalucía y Extremadura se desmarcan prefiriendo consumirlo en el desayuno, y Cantabria y País Vasco en la comida.
La mayoría lo relacionan con ocasiones especiales y sólo uno de cada cuatro entrevistados afirman no necesitar una fecha concreta para consumirlo.


EP, vía 20minutos


Clasificación del jamón


Así se hace el jamón ibérico. Video.