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martes, 10 de diciembre de 2013

El Cava extremeño sigue creciendo


El cava extremeño sigue creciendo
08.12.13 - 00:43 -

 El cava, ese vino espumoso blanco o rosado cuyo consumo en España se centra en la época navideña, se llama así porque su hábitat primitivo eran los espacios subterráneos abovedados. Las cuevas. La metáfora de salir de la cueva que se utiliza en la jerga futbolística para cuando un equipo sale al ataque es perfectamente aplicable al cava extremeño. Si en 2004 la incontinencia verbal del exvicepresidente de la Generalitat catalana Carod-Rovira hizo que el espumoso regional empezase a ganar notoriedad, nueve años después la situación política catalana le ha dado otro empujón. Pero no solo por eso. Intentar explicar qué ha pasado para que de 2012 a 2013 se haya incrementado la producción regional en 1,5 millones de botellas tiene básicamente unos apellidos: López Morenas. La irrupción de la tercera bodega más grande de España en este subsector y, con ella, una nueva

sábado, 20 de noviembre de 2010

Almendralejo se vuelca en la defensa del crucifijo

Cinco mil asistentes según estimaciones de la Policía local de Almendralejo. Nunca se ha visto nada igual en la historia de este pueblo, salvo la petición de un hospital hace ya bastantes años. Fue una marea humana la que se concentró en la noche de este viernes para una localidad, la de Almendralejo (Badajoz), de 25.000 habitantes. Protestaban por la retirada de los crucifijos de algunas aulas del colegio público Ortega y Gasset.

Una de cada cinco personas del pueblo, de todas las clases sociales y edades, se unieron en un ambiente festivo a la protesta -organizada por la la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del centro- contra la orden de la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura de quitar los crucifijos de dos aulas del centro, tras la denuncia del padre de dos alumnos, Lorenzo Losada, portavoz del PSOE de la localidad.
Losada también ha pedido la prohibición de cualquier acto religioso en el centro, como la apertura de curso con una misa, el miércoles de Ceniza, las flores a la virgen en mayo o la recreación de un belén viviente por los alumnos del centro: "No podemos volver a la imagen de la España de los años 50", manifestó hace dos semanas, cuando estalló la polémica.

La concentración, en la que reinó la alegría y en la que estuvieron presentes muchos alumnos de este colegio y del resto del pueblo, así como de muchas personas que portaban una cruz en las manos o cruces blancas de papel en el pecho, tuvo lugar junto a la Iglesia de la Purificación, en la Plaza de España y bajo una gran imagen del Cristo de la Paz, obra del escultor extremeño Juan de Ávalos.



La fiesta se completó con música de 'La Misión', 'El Himno de la Alegría' o la canción 'Color de Esperanza', de Diego Torres. También se pudieron se exhibieron pancartas con los lemas 'Cristo Vive' o 'Libertad para Él'. También se lanzaron al cielo dos palomas de la paz, simbolizando la libertad.
La cita era el paso previo a una demanda judicial que interpondrá la AMPA si la administración no da marcha atrás, reconsidera su postura y los crucifijos vuelven a las aulas.
El acto comenzó con las palabras la presidenta del colectivo, Dolores Galán, quien resaltó que "no vamos a permitir que esta polémica sea utilizada electoralmente ni a favor ni en contra", ante el aplauso de los presentes.

Llamamiento a la serenidad y la concordia

En cualquier caso, el portavoz de los padres, Francisco Lamoneda, se dirigió a los presentes realizando "un llamamiento a la serenidad y la concordia porque esta concentración no es contra nadie sino a favor del sentir mayoritario de un pueblo que esta noche ha salido a las calles a defender sus convicciones".
Almoneda apeló al artículo 18 de la Constitución Universal de Derechos Humanos ("toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión") y el 16.3 de la Constitución Española ("se garantiza la libertad religiosa y sus manifestaciones y los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española").
También se quiso dejar claro durante la concentración que "en ningún caso puede politizarse este asunto, ni estrictamente darle una dimensión religiosa pues tiene un trasfondo cultural y social que es nuestro más firme argumento", declaró el portavoz de la AMPA.
"No queremos imponer credo o religión a nadie, respetamos absolutamente la libertad de todos los padres que tengan las creencias religiosas que estimen oportunas o que del que no las tenga, y por ello las clases de religión son opcionales", dijo Lamoneda. Pero seguidamente añadió: "No podemos consentir que, totalitariamente nos impongan su no creencia a todos los demás, pues el crucifijo no es un símbolo religioso sino socio-cultural, consustancial a nuestra civilización desde hace dos mil años".
Además, en la declaración que se leyó ante los presentes, Lamoneda señaló que si se quitan los crucifijos de las aulas "habría que clausurar el Museo del Prado y todas las pinacotecas que, salpicadas por toda nuestra nación, evocan un sentimiento milenario, una cultura universal que cristaliza en este pueblo, de forma pujante y permanente desde el Beato de Liébana hasta el Cristo cósmico de Dalí, paseando la mirada en medio por Velásquez, Murillo, Zurbarán, El Greco, Goya, Rosales, Sorolla...".

En definitiva, quiso aclarar que "cualquier antropólogo o sociólogo, por mínima que fuere su cualificación o dotación intelectual, no puede negar que arrancar la cruz de una pared de todos es pretender ingenuamente arrebatar el alma a nuestro propio ser, renegar absurdamente de nuestro patrimonio histórico-cultural más indiscutible".
Por último, la AMPA hizo un llamamiento a todos "a la integración de inmigrantes y no inmigrantes en el pueblo, en la civilización en la que han decidido vivir, que nosotros no le hemos impuesto, y que con pleno talante democrático asuman el sentir abrumadoramente mayoritario de un pueblo, haciendo con ello un auténtico alarde de tolerancia, cultura y solidaridad".

sábado, 27 de marzo de 2010

Enología. Algunos vinos de Extremadura

En Tierra de Barros se produce, por sorprendente que parezca, cava. Este caldo se caracteriza por su color blanco pálido y brillante con finísima y persistente burbuja junto a un excelente conjunto de aromas. Un vino que en paladar resulta muy elegante. El cava se utiliza normalmente para celebraciones, aunque es una bebida que servida fresquita es genial para acompañar dulces.
No obstante, en esta comarca lo que más se producen son tintos. Las principales características en cuanto a color son los cerezas desde brillantes e intensos hasta rubíes precisamente con esa tonalidad cereza o con los clásicos matices en teja.
En nariz estos tintos de Tierra de Barros suelen ser afrutados y frescos aunque ese marcada presencia de características relacionadas con las frutas del bosque hace que algunos de estos caldos huelan a mora y otras frutas rojas. Finalmente, en el paladar resultan unos vinos estructurados, que suelen tener un postgusto largo y profundo.
En Tierra de Barros los blancos tienen un color amarillo pálido con reflejos verdosos o limpios y brillantes. En nariz suelen ser intensos y frescos con toques de delicadas notas florales en algunos casos. Tienen un paladar amplio, de gran finura y persistente.

La comarca vitivinícola de Matanegra cuenta con una gran variedad de caldos. En tintos hay vinos color rubí con ribetes teja aunque también destacan los rojo picota y aquellos que tienen un color cereza.
Los olores que se desprenden de estos vinos se caracterizan por las especias. En este sentido, es fácil apreciar notas de vainilla, clavo, regaliz, hinojo o romero. Además, en algunos casos también se manifiestan las frutas rojas e incluso olores tan sorprendentes como el cuero o el tabaco. Estos caldos suelen ser amplios en boca, carnosos, envolventes o sedosos.
Dentro de los blancos en esta comarca se producen vinos de color amarillo pajizo con reflejos verdes. En nariz ya se manifiesta su frescura y nerviosismo, al tiempo que van apareciendo las notas de flores blancas y frutales tales como el melón y la manzana madura. De igual modo se aprecian levemente toques de cítricos y almendra. En estos vinos el paso de boca es muy suave y sedoso.
Una de las curiosidades de esta comarca es que también se hace cava amarillo pálido, limpio y brillante. Estos vinos tienen aromas a frutas maduras, resaltando los relacionados con los frutos secos. En el gusto es muy suave y fino en el paladar. Tiene una burbuja adecuada y un rosario encadenado que confiere un cava muy suave y afrutado.
Matanegra también se caracteriza por producir un tipo de vino poco común en Extremadura: los rosados. En este caso tienen un color rojo grosella, limpio y cristalino. En nariz se manifiestan desde el comienzo las frutas rojas características de la variedad Tempranillo, esto es, la grosella, la fresa y la frambuesa. En boca es fresco, vivo, con la correcta acidez propia de los buenos vinos rosados. Así, resulta amplio con notas nuevamente de las frutas rojas.
Esta comarca también dedicada parte de su producción a los vinos dulces de color rojo rubí, limpio y transparente. En nariz, destaca la gran potencia aromática, donde se encuentran íntimamente ligados aromas primarios frutales junto con aromas aportados por la madera del roble, destacando así toques de vainilla, miel y membrillo. Tiene un buen paso de boca, donde resalta el elegante dulzor conjuntado con el grado de alcohol. Son vinos ideados para ser el acompañante de las mejores tortas de quesos, así como de deliciosos postres y dulces.

Nos vamos a Ribera Baja donde se obtienen muy buenos tintos. Destacan los colores rojos cereza, limpio y brillante. Suelen tener un aroma armonioso y al mismo tiempo complejo con notas de frutas rojas. En boca estos caldos resultan carnosos, densos con un final elegante y persistente.
En la vecina Ribera Alta nos encontramos con unos tintos de color violáceo, aromas de mora, violeta y pimientos y un sabor afrutado con buen equilibrio. En esta zona también se producen blancos jóvenes de color amarillo pajizo con aromas a pila y plátano que resultan muy frescos al paladar.

El viaje continúa en Montánchez, cuyos tintos tienen un color cereza sostenido con reflejos violáceos, limpio y brillante. En nariz resultan intensos y francos con aromas a frutas rojas y especias dando lugar a unos caldos balsámicos, sabrosos, estructurados e intensos. En boca suelen tener un final largísimo.
En cuanto a los blancos de esta zona destaca su color amarillo pajizo, frescos en aromas florales y dejes afrutados que en boca resultan agradables, expresivos y frescos.
Finalmente llegamos a Cañamero, donde los tintos son aromáticos con recuerdos a flores y frutas. Al paladar resultan carnosos y potentes con una gran persistencia final. En cuanto a los blancos la comarca cuenta con caldos finos, suaves y sabrosos.

En definitiva, Extremadura dispone de una amplia producción de vinos para todos los gustos. Un viaje por estas comarcas permitirá no sólo conocer las bodegas y los caldos, sino visitar algunas de las ciudades más importantes de la región como Trujillo o Almendralejo. Un viaje ameno e interesante en el que se disfrutará de los paisajes, las ciudades y de los vinos y la gastronomía extremeña.