miércoles, 1 de diciembre de 2010

Niños objetores a EpC en Badajoz, obligados a estar a la intemperie llueva o nieve


A los niños que no cursan Educación para la Ciudadanía en un centro de Badajoz se les trata peor que a los castigados y casi como a presos. La dirección obliga a los niños a permanecer en el patio, aunque llueva y haga frío, mientras dure la clase. Se niegan a permitir que puedan estar en la biblioteca.


LIBERTAD DIGITAL
La educación en Extremadura sigue dando que hablar. Primero, se produjo una gran polémica cuando retiraron un crucifijo de las aulas ante la petición de un solo padre, portavoz del PSOE, y a pesar de la oposición del resto de padres que llegaron a manifestarse en contra de esta medida.
Sin embargo, ahora el problema se ha dado en Badajoz. Según informa el diario Actualidad Extremadura, los padres objetores a Educación para la Ciudadanía están denunciando las fuertes presiones que están sufriendo sus hijos por parte de la dirección del colegio Luis Morales de la ciudad pacense.
En este centro, la dirección obliga a los niños objetores a permanecer como si estuvieran castigados en el patio durante la hora que dura la clase de Educación para la Ciudadanía. De hecho, da igual si llueve o hace frío porque el centro se ha mostrado inflexible y no permite que puedan permanecer en la biblioteca, tal y como ha pedido uno de los padres. La decisión es que si no cursan la asignatura deben permanecer durante ese tiempo a la intemperie.
Sin embargo, el diario que ha destapado este caso informa que "en otros centros extremeños los objetores pueden permanecer en la biblioteca", algo a lo que el centro se ha negado en rotundo "a pesar de que expresamente se ha solicitado a la dirección por parte de una madre el acceso a la misma".
De este modo, ante esta situación de discriminación y vejatoria para el niño, el Observatorio Extremeño para Educación en Libertad está estudiando el inicio de acciones legales en relación con 

Fraude en el Ibérico: la legislación actual favorece a los cerdos cruzados



por Miguel Ángel Aparicio, en El Confidencial


Extraño país España, capaz de producir una imagen como el Duelo a garrotazos de Goya y de destruir un producto estrella, el ibérico, que en cualquier otro lugar del mundo sería un objeto mimado, un patrimonio nacional. Sin embargo, aquí muchos se han afanado con una visión cortoplacista y depredadora en sacar el máximo beneficio del ibérico, aún a costa de destruirlo.

La crisis que sufre tiene tres componentes. La crisis económica general, el ciclo normal del ibérico que en las dos últimas décadas ha pasado de cuatro años a ocho años -en el 2000 hubo una crisis y tocaba otra en el 2008-, y, en tercer término, la causa más grave, que está impidiendo una normal solución al problema: la administrativa.

La norma de calidad aprobada mediante Real Decreto en el año 2001, con varios cambios hasta el momento, trató de ordenar un sector que estaba sufriendo el asedio del fraude generalizado. Desgraciadamente ha contribuido, en opinión de muchos, al objetivo que pretendía combatir. Se trata de una norma científicamente errónea, comercialmente inadecuada y con resultados adversos al perjudicar a los productores de cerdo ibérico y favorecer a los productores de cerdos cruzados, que son vendidos aprovechándose del prestigio del ibérico.

En el ibérico, en estos momentos todo vale: la raza, la alimentación, el procedimiento, el lugar,… ¡qué más da! Lo importante es coger la pasta y correr, lo mismo que con otras mercancías. La naturaleza es muy sabia y no sabe de Reales Decretos ni Boletines Oficiales y es que el ibérico es ibérico y el cruzado es cruzado. El resultado de entremezclar dos razas distintas se conoce desde los estudios de Mendel a mediados del siglo XIX y siempre se ha denominado “cruzado” o “híbrido”.

Uno de los puntos clave de la citada norma de calidad es que se denomina ibérico al resultado del cruzamiento de dos ejemplares: uno ibérico, la hembra, y otro que no lo es, el macho, según se establece en el artículo 1º, b, 2º (no se ría el lector, aunque parezca una cláusula de un contrato de los hermanos Marx), que dice textualmente: “Ibérico: cuando el producto no se acoja a denominación ibérico puro, según se define en el apartado anterior, y se obtenga a partir de cerdos procedentes del cruce de porcinos reproductores: a. Hembra: Reproductora «Ibérica» pura o «Ibérica», según los requisitos exigidos en los puntos 2 y 3 del artículo 4, respectivamente. b. Macho: Reproductor según los requisitos exigidos en los puntos 2, 3 y 4 del artículo 4”. Se comienza cambiando el nombre a las cosas y el fraude está servido.

Como se puede observar, el asunto está meridianamente claro. Con esta definición, quien no vende ibérico es porque no quiere. ¿Pero a qué precio? Al de la ruina de los auténticos productores de ibérico, con menores rendimientos productivos, menor número de lechones por camada, menor índice de reposición, mayor duración del ciclo productivo, no los siete meses del “pseudoibérico”, mayor superficie, no con 1 m2 de nave por cerdo, sino con más de 15.000 m2 de dehesa, y al menos 60 encinas, de al menos 60 años cada una, etc, y también al precio del fraude a los consumidores.

Además del daño a los ganaderos hay que considerar el perjuicio, difícilmente subsanable, que se produce en el mercado, al ofrecer al consumidor un producto que responde al nombre pero no al estándar de calidad. Si el problema es grave en el mercado nacional, en el mercado exterior, donde con grandes esfuerzos se va conociendo el jamón ibérico, los resultados serán devastadores. Así no se puede enviar a trabajar a esos magníficos profesionales que tiene España por todo el mundo a través del ICEX, para abrir las puertas del mercado exterior a nuestros productos.

Los productos ibéricos pueden ser el mascarón de proa de la exportación agroalimentaria española, muy especialmente del suroeste peninsular adehesado, unos productos únicos por: calidad, prestigio, historia y cultura. Porque el ibérico no es un producto para mercantilistas sin escrúpulos, es un valor intangible basado en una cultura y una tradición milenarias.

Una decisión urgente se impone para proteger un valor que España puede ofrecer al mundo, ahora que ha habido un cambio en el ministerio competente, y evitar que sea destruido por el gran mercado, al modo de los garrotazos del lienzo de Goya. Una opción es la derogación de esa norma y la elaboración de un auténtico estándar de calidad basado en evidencias científicas, transparencia del mercado y legitimidad.

*Miguel Ángel Aparicio pertenece a la Real Academia de Ciencias Veterinarias de España

martes, 30 de noviembre de 2010

El Día califica de "muertos de hambre" a los extremeños




El editorialista tilda de criminal rapaz al ex presidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra

 

José Rodríguez apunta que los españoles vendieron a mujeres y niños en lonjas de Sevilla y Valencia

Juan Velarde, 29 de noviembre de 2010 a las 08:28
Enésimo desbarro secesionista y xenófobo de El Día. Este fin de semana le ha tocado el turno a los extremeños, más en concreto a su ex presidente autonómico, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, al que el editorialista no ha dudado en tildar subrepticiamente de "muertos de hambre" en el artículo Un auténtico godo.
Las andanzas y las derivas soberanistas del diario de la avenida Buenos Aires han traspasado los límites de las Islas. El político socialista sólo ha dicho que el nacionalismo canario se ha inventado la memoria histórica del Archipiélago. Un pecado mortal para el expedidor de la canariedad.

Las críticas de Ibarra fueron dirigidas hacia Juan Manuel García Ramos, uno de los supuestos 'padres' del nacionalismo más radical de Canarias. Pues bien, éste no ha tenido reparos en arremeter contra el ex jefe del Ejecutivo extremeño, palabras que El Día comparte y hasta reproduce sin pudor alguno.

Afirma el editor-director de los apellidos castellanos (Rodríguez Ramírez) que "apoyamos plenamente cuanto ha dicho sobre el ex presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, a quien ha calificado, muy acertadamente, de un godo más que viene a faltarnos el respeto, al decir que el nacionalismo canario se ha inventado la memoria histórica". 

El dueño de El Día se plantea la siguiente duda existencial, ¿qué comían en Extremadura cuando en Canarias vivía un pueblo que habitaba unas islas entonces llamadas afortunadas? Bellotas. Es decir, alimento de cerdos. Y ni eso, porque Pizarro se lanzó a la conquista de tierras americanas, que expolió como otros tantos peninsulares muertos de hambre, porque sus amos ni siquiera le permitían comerse las bellotas de los cerdos".
DESVARÍO

El desvarío de Rodríguez le alcanza para afirmar sin ambages que "acierta igualmente Juan Manuel García Ramos cuando afirma que Canarias no se ha inventado nada, pues en el siglo XV era una nación con costumbres, religión, cultura y una manera de llevar la vida que estaba casi en el neolítico, y llegaron unos salvajes que acabaron con sus habitantes y a otros pocos, niños y mujeres, los vendieron en las lonjas de Andalucía y Valencia. Nos congratula oírle decir a alguien de la talla intelectual de García Ramos lo mismo que venimos denunciando nosotros desde hace mucho tiempo".

Como cabía esperar, prosigue el independentista de papel, "las palabras del presidente del PNC no han caído bien en algunos medios españolistas. ¿Estará ya a estas alturas el denunciador oficial redactando una minuta por xenófobo contra García Ramos? Tenga cuidado, don Juan Manuel, que nosotros sabemos mucho de eso. Sin embargo, el calificativo "godo" (lo hemos dicho muchas veces y lo han recordado recientemente nuestros articulistas Andrés Chaves y Ricardo Peytaví) no se refiere al lugar de procedencia de una persona, sino a su actitud". 

Un godo, explica la diatriba editorial, "no es el peninsular correcto que vive entre nosotros, perfectamente integrado y respetando la idiosincrasia de los canarios. Un godo es un español prepotente que actúa en plan "enterado", avasallando con su "sapiencia" y sus presunciones de villas y castillos en su tierra de origen, cuando la realidad es que ha tenido que venir a Canarias para comer caliente. Ese es el godo".

Por lo tanto, aclara José Rodríguez, "calificar a alguien de godo, como ha hecho García Ramos con Rodríguez Ibarra, no supone una actitud xenófoba sino una crítica a la odiosa autosuficiencia de algunos individuos, incluso no necesariamente peninsulares. Pero no se nos escapa que son muchos los interesados en colgar sambenitos a quienes no piensan como ellos. Desacreditar al contrario siempre les ha dado buenos réditos a los bellacos y también a la hez del periodismo".

De paso, reclama una especie de juicio sumarísimo al afirma que "los habitantes de Canarias formaban un pueblo cuando llegaron sus viles invasores en el siglo XV. ¿Duda alguien de que hubo un genocidio? En la Alemania actual es un delito negar el holocausto de los judíos a manos de los nazis. ¿Cuándo va a existir una ley similar en España respecto a los crímenes que cometieron en estas Islas las tropas regulares y mercenarias de Castilla? ¿No sabe Rodríguez Ibarra que entre esos rapaces criminales también había extremeños?"

lunes, 22 de noviembre de 2010

LA MATANZA DE BADAJOZ - Dieciocho segundos de filmación de Franco rompen un mito de la guerra

El capitán Luis Antonio Bolín observa cómo el periodista francés Jean d´Esme toma nota de las declaraciones de Franco. Graba la imagen René Brut, el protagonista de esta singular historia.




Desde un punto de vista estrictamente archivístico, el material ya es importante: son las primeras imágenes en movimiento que existen de Francisco Franco en Cáceres a inicios de la Guerra Civil.

Pero el hallazgo de dos jóvenes historiadores extremeños, Moisés Domínguez Núñez y Antonio Manuel Barragán Lancharro, tiene un significado aún mayor para interpretar los sucesos conocidos como "la matanza de Badajoz", esto es, el supuesto asesinato de miles de simpatizantes del Frente Popular en la plaza de toros de la ciudad, cuando ésta fue tomada por los nacionales a mediados de agosto de 1936.

Ya en un libro reciente, La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda, Domínguez, junto con Francisco Pilo y Fernando de la Iglesia, mediante una investigación jamás realizada sobre las fuentes, habían demostrado la insostenibilidad de esa versión de los hechos (incluyendo una fotografía definitiva al respecto), al tiempo que documentaban que los fusilamientos, en mucho menor número, tuvieron lugar principalmente en otro lugar.

Ahora Domínguez y Barragán aportan una prueba más. Han descubierto dieciocho segundos de filmación en los archivos del diario francés Pathé-Journal que figuraban en sus registros como captados en Burgos. Los investigadores han descubierto que en realidad las imágenes se tomaron en el Palacio de los Golfines de Arriba, en Cáceres.

Y el descubrimiento es importante por la personalidad del cámara, René Brut, cuya historia ha alimentado muchas de las interpretaciones erróneas sobre lo sucedido en Badajoz. El hecho de que grabara esas imágenes en Cáceres el 30 de agosto de 1936 permite reconstruir sus pasos. Y desmiente, por ejemplo, que pasara varias semanas en la cárcel de Sevilla por haber filmado algunos fusilamientos de Badajoz.

En realidad, él y otro amigo y colega de otro diario, Jean d´Esme (a quien Franco conocía porque le había entrevistado en Tetuán al inicio de la guerra), recibieron ese día permiso directo de Franco para rodar en el frente. Pero Brut fue detenido en Sevilla el 5 de septiembre, no por orden del capitán Luis Antonio Bolín, jefe de prensa de los sublevados, sino por indicación del general Gonzalo Queipo de Llano, como demuestran Domínguez y Barragán. Y es que se había sabido que en Francia se habían publicado sus fotos sobre la represión, sin ninguna referencia a la plaza de toros, por supuesto.

Brut estuvo arrestado ocho días, tres en un hotel y cinco en la prisión de Carmona, hasta ser liberado mediante diversas gestiones internacionales, entre ellas de la misma hija de Queipo de Llano, que hizo valer que el periodista tenía tres hijos.

La investigación, que fue presentada recientemente en los Coloquios Históricos de Extremadura celebrados en Trujillo, demuestra además que de las imágenes que tomó Brut nunca se mandó cortar nada sobre la plaza de toros, donde no filmó nada relevante, sino algunos trozos referidos a los fusilamientos del cementerio. 


Carmelo López-Arias, El Semanal Digital

sábado, 20 de noviembre de 2010

Almendralejo se vuelca en la defensa del crucifijo

Cinco mil asistentes según estimaciones de la Policía local de Almendralejo. Nunca se ha visto nada igual en la historia de este pueblo, salvo la petición de un hospital hace ya bastantes años. Fue una marea humana la que se concentró en la noche de este viernes para una localidad, la de Almendralejo (Badajoz), de 25.000 habitantes. Protestaban por la retirada de los crucifijos de algunas aulas del colegio público Ortega y Gasset.

Una de cada cinco personas del pueblo, de todas las clases sociales y edades, se unieron en un ambiente festivo a la protesta -organizada por la la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del centro- contra la orden de la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura de quitar los crucifijos de dos aulas del centro, tras la denuncia del padre de dos alumnos, Lorenzo Losada, portavoz del PSOE de la localidad.
Losada también ha pedido la prohibición de cualquier acto religioso en el centro, como la apertura de curso con una misa, el miércoles de Ceniza, las flores a la virgen en mayo o la recreación de un belén viviente por los alumnos del centro: "No podemos volver a la imagen de la España de los años 50", manifestó hace dos semanas, cuando estalló la polémica.

La concentración, en la que reinó la alegría y en la que estuvieron presentes muchos alumnos de este colegio y del resto del pueblo, así como de muchas personas que portaban una cruz en las manos o cruces blancas de papel en el pecho, tuvo lugar junto a la Iglesia de la Purificación, en la Plaza de España y bajo una gran imagen del Cristo de la Paz, obra del escultor extremeño Juan de Ávalos.



La fiesta se completó con música de 'La Misión', 'El Himno de la Alegría' o la canción 'Color de Esperanza', de Diego Torres. También se pudieron se exhibieron pancartas con los lemas 'Cristo Vive' o 'Libertad para Él'. También se lanzaron al cielo dos palomas de la paz, simbolizando la libertad.
La cita era el paso previo a una demanda judicial que interpondrá la AMPA si la administración no da marcha atrás, reconsidera su postura y los crucifijos vuelven a las aulas.
El acto comenzó con las palabras la presidenta del colectivo, Dolores Galán, quien resaltó que "no vamos a permitir que esta polémica sea utilizada electoralmente ni a favor ni en contra", ante el aplauso de los presentes.

Llamamiento a la serenidad y la concordia

En cualquier caso, el portavoz de los padres, Francisco Lamoneda, se dirigió a los presentes realizando "un llamamiento a la serenidad y la concordia porque esta concentración no es contra nadie sino a favor del sentir mayoritario de un pueblo que esta noche ha salido a las calles a defender sus convicciones".
Almoneda apeló al artículo 18 de la Constitución Universal de Derechos Humanos ("toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión") y el 16.3 de la Constitución Española ("se garantiza la libertad religiosa y sus manifestaciones y los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española").
También se quiso dejar claro durante la concentración que "en ningún caso puede politizarse este asunto, ni estrictamente darle una dimensión religiosa pues tiene un trasfondo cultural y social que es nuestro más firme argumento", declaró el portavoz de la AMPA.
"No queremos imponer credo o religión a nadie, respetamos absolutamente la libertad de todos los padres que tengan las creencias religiosas que estimen oportunas o que del que no las tenga, y por ello las clases de religión son opcionales", dijo Lamoneda. Pero seguidamente añadió: "No podemos consentir que, totalitariamente nos impongan su no creencia a todos los demás, pues el crucifijo no es un símbolo religioso sino socio-cultural, consustancial a nuestra civilización desde hace dos mil años".
Además, en la declaración que se leyó ante los presentes, Lamoneda señaló que si se quitan los crucifijos de las aulas "habría que clausurar el Museo del Prado y todas las pinacotecas que, salpicadas por toda nuestra nación, evocan un sentimiento milenario, una cultura universal que cristaliza en este pueblo, de forma pujante y permanente desde el Beato de Liébana hasta el Cristo cósmico de Dalí, paseando la mirada en medio por Velásquez, Murillo, Zurbarán, El Greco, Goya, Rosales, Sorolla...".

En definitiva, quiso aclarar que "cualquier antropólogo o sociólogo, por mínima que fuere su cualificación o dotación intelectual, no puede negar que arrancar la cruz de una pared de todos es pretender ingenuamente arrebatar el alma a nuestro propio ser, renegar absurdamente de nuestro patrimonio histórico-cultural más indiscutible".
Por último, la AMPA hizo un llamamiento a todos "a la integración de inmigrantes y no inmigrantes en el pueblo, en la civilización en la que han decidido vivir, que nosotros no le hemos impuesto, y que con pleno talante democrático asuman el sentir abrumadoramente mayoritario de un pueblo, haciendo con ello un auténtico alarde de tolerancia, cultura y solidaridad".

martes, 9 de noviembre de 2010

Australianos, koreanos, rusos… Triple espiral especulativa sobre el uranio de Salamanca



@Carlos Hernanz.- 08/11/2010 (06:00h)
Salamanca tiene un encanto potencial que ha convertido a las minas de uranio de la localidad de Saelices el Chico en objeto de interés internacional. El último en morder el anzuelo del dorado que prometen las viejas minas del mineral nuclear ha sido el gigante ruso del acero Severstal, que a finales del pasado mes de octubre presentó una oferta amistosa de compra sobre la australiana Berkeley Resources, propietaria del 90% de los derechos de explotación de las minas salmantinas.

En el caso de prosperar la oferta, Severstal se convertiría en el nuevo accionista de referencia de Berkeley Resources, una compañía minera junior, como se califica a las más jóvenes con derechos de explotación sobre yacimientos no probados, que cotiza en el mercado alternativo bursátil de Londres, constituida en Australia, que tuvo como primer socio de referencia a la francesa Areva y cuyos únicos activos son las minas a cielo abierto de Salamanca, cuyo contrato ganó en mayo de 2008.

El extraño baile de socios y nacionalidad arrancó a comienzos de este mismo 2010. Areva y Berkeley anunciaron el fin de su alianza tras tres años de relación, pero después de que en mayo de 2009 la minera australiana hubiera recibido el visto bueno del consejo de ministros para iniciar la exploración, investigación y explotación del dominio de Saelices el Chico (Ciudad Rodrigo). Pero el hueco de los franceses fue pronto puesto en el mercado, con la esperanza de incorporar a nuevos inversores.

Las pretensiones de países como China, India, Francia o Estados Unidos de construir nuevas centrales nucleares han convertido el uranio en objeto de especulación. Este atractivo ha sido el que provocó que el pasado mes de septiembre la propia Berkeley anunciara la existencia de un acuerdo de intenciones con la surcoreana Korea Electric Power Corporation (Kepco) por el que, a cambio de 55 millones de euros, participaría en el proyecto de los yacimientos y la viabilidad para su extracción.

Sin embargo, cuando la promesa del dinero surcoreano todavía no era una realidad, Berkeley se descolgó la última semana de octubre con un comunicado a la autoridad bursátil londinense informando sobre la existencia de una oferta amistosa por parte de Severstal para hacerse con la compañía o, en su defecto, con una mayoría de control. El gigante ruso del acero ofrece 125 millones de euros por la australiana, cuando ésta pagó por los activos que gestiona tres años la modesta cantidad de 5 millones.

Estas entradas y salidas de socios, alumbrados al calor de las expectativas generadas en torno a la explotación, han provocado incertidumbre en Enusa, le empresa estatal controlada por SEPI (60%) y Ciemat (40%) con la que australiana comparte por ley los derechos de las minas, un consorcio a 30 años (prorrogable hasta 90) donde un 90% es para Berkeley, representada por el español José Ramón Esteruelas, y el otro 10% por la sociedad pública presidida por José Luis González.

Al margen de las tensiones políticas generadas por el conflicto ecológico que abre el posible funcionamiento de las minas, desde algunos organismos públicos existían serias reservas sobre Berkeley. Por un lado, por el riesgo de que condicionara la viabilidad del proyecto -en el que ha prometido a aportar 200 millones de euros- a la obtención de ayudas públicas. Otro tenía que ver con la eventual utilización de los derechos de explotación -que antes fueron públicos- como mero objeto especulativo.

Y esa sospecha se ha cumplido. Aunque la empresa pública Enusa no se ha pronunciado oficialmente, desde una parte de la Administración siempre ha tenido el temor de que la australiana, participada por fondos de inversión especializados, fuera capaz de sacar adelante un proyecto que fue abandonado en el 2000 y más aún de que estuviera dispuesta a asumir los elevados costes de reapertura, cuya fecha de comienzo más factible se ha retrasado a 2014… salvo milagro ruso.

El Confidencial