Parece que en estos días, según las noticias publicadas en Hoy, la Comunidad Autónoma de Extremadura, empieza a estrechar lazos con el actual estado de Israel, y por tanto con la Comunidad y tradición judía.
El moderno Estado de Israel se funda tras infinitos avatares finalmente en 1948, logrando así, no sin dificultades y con guerras y revueltas posteriores, lo que se venía ansiando desde la diáspora judía y destrucción del Estado primitivo por el emperador Tito, tras sitiar y conquistar Jerusalén (70), cuyo templo fue saqueado y destruido por sus tropas (que desobedecieron sus órdenes expresas de no hacerlo) y el incendio a la ciudad. Su victoria fue recompensada con untriunfo y conmemorada con la construcción del Arco de Tito.
Los judíos a partir de entonces, dispersos por el mundo, fueron más que nunca protagonistas de su propia historia ya que, aún provenientes de un tronco común, acabaron perseguidos por los cristianos durante casi 20 siglos en conflictos que han tenido que ver con la religión, la economía y el poder político.
Su asentamiento en España ha estado documentado desde antes de la Edad Media hasta que, finalmente el año de 1492, no solo fue el año del fin de la Reconquista y del Descubrimiento de América, sino también de la expulsión de una gran masa de españoles, cuyo delito imperdonable fue el ser de raza judía.
Ese año se convirtió en bisagra entre el mundo propiamente judío español y el judeoconverso, ambos con profundas incidencia en la historia y la cultura españolas. Tras la expulsión y saqueo de las juderías y, en muchos casos, de la destrucción sistemática de toda huella judía, a pesar de todo, la impronta dejada durante siglos, no podía borrarse de la noche a la



